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El Vaticano y su agenda por el nuevo orden mundial


Juan Pablo II habló reiteradamente de la necesidad de un Nuevo Orden Mundial, cuando postulaba acerca de traer las soluciones a los problemas de este mundo. El lo dijo así:

“Para que venga la paz, es necesario un nuevo respeto hacia la ley internacional, y la creación de un “Nuevo Orden Mundial”, basado en las metas de las Naciones Unidas, (ONU)” (1) (énfasis nuestro)

Démonos cuenta de que para ese hombre que se decía representante de Dios en la tierra, la paz no puede venir sino por el respeto a las normas humanas, basándose en los objetivos de la unión de las naciones (ONU): se mire como se mire, es un mensaje absolutamente anticristiano y anticristo, ya que sólo Cristo es el que puede traer la paz a este planeta.

Su sucesor, Ratzinger, alias Benedicto XVI, está llevando este discurso y acción mucho más lejos, y hacia una concreción. La nueva diplomacia Vaticana, intercede por el imperativo de un Nuevo Orden Mundial, cuestión sentida por los pueblos y gobiernos de la época actual (2). Y esto es cierto. Las gentes buscan intuitivamente paz y seguridad. Buscan bienestar y desarrollo. Esto no es malo en sí, el problema es que lo están buscando mal. Lo buscan en el hombre y no en Dios.

El Vaticano tiene prisa en cumplir con la agenda jesuita de llevar a esta humanidad al “reino milenial”, comúnmente llamado por todos, el Nuevo Orden Mundial. La Biblia nos habla con mucha claridad de este falso reino milenial, sobretodo en el libro de Apocalipsis (ver Ap. 13), cual es el reinado de la Bestia Anticristo y de su segundo, el Falso Profeta, y que en realidad, lejos de ser “milenial”, gracias a Dios sólo durará un total de tres años y medio años (Dn.12: 11-13; Ap. 13: 5), aunque será el tiempo más devastador que ha conocido el hombre sobre la tierra (Mt. 24: 21)

Cabe señalar aquí que los verdaderos cristianos, no esperamos ese falso reino milenial, sino el verdadero Reino Milenial, el que traiga consigo el Rey de reyes y Señor de señores cuando vuelva en Su gloria (Ap. 19: 11-21)

El mundo que conocimos a raíz del final de la Segunda Guerra Mundial, y de eso hace ya casi 60 años, adolece y requiere de un cambio sustancial. Nadie en su sano juicio puede negar eso. Esa es la razón por la cual el actual jefe visible del Vaticano, Benedicto XVI, aboga como solución sin paliativos: “la construcción de un Nuevo Orden Mundial” (3), e incluso haya comentaristas que recogiendo el eco de las masas, aseguren que: “La ONU debe escuchar el mensaje del Papa cuando aboga por un Nuevo Orden Mundial” (4).


Pero nosotros los cristianos, sabemos que esa no es la solución, ya que el hombre no puede traer a este mundo un verdadero, santo, justo y perdurable Nuevo Orden Mundial, sino todo lo contrario, dada la naturaleza caída del ser humano y en general, su alejamiento de Cristo.

No obstante, el hombre moderno, dirigido por un imparable y diabólico espíritu humanista y materialista, no cesa en tratar de avanzar según sus propios pasos, buscando el levantamiento de su Nuevo Orden Internacional, siguiendo las directrices del que sin dudas será su jefe espiritual, y que tiene la capacidad de moverse en casi todos los ámbitos:

“Recientemente la Asamblea General de la ONU aprobó la creación de una mecanismo multilateral garante de la paz. En un futuro próximo la ONU también deberá tener estructuras eficientes en materia de derechos humanos, desarrollo económico y social y en materia ambiental. Son pasos para ese Nuevo Orden Mundial enunciados por el Papa Benedicto XVI>> (5) (énfasis nuestro)

Así pues, tengamos claro qué es lo que está ocurriendo hoy en día. El papa romano, como cabeza visible de todo un sistema de falsa religión, auspiciado desde las sombras por el General Superior de la Compañía de Jesús (Jesuitas), como así ha sido desde la concepción de ese ejército papal con su general al frente, pone sobre el tapete de la mesa internacional la extrema e ineludible necesidad de trabajar hacia el levantamiento de un Nuevo Orden Mundial. Tengamos presente todas estas cosas al ir avanzando en la exposición de ciertos hechos en este artículo.

1. La religión y el Nuevo Orden Mundial
Religión y fe parecen sinónimos, y esta última tiene que ver del todo con creencia. Lo que una persona cree, es lo que piensa, lo que es, y lo que hace. Esa es la razón por la cual es tan importante la cuestión de la religión; sin olvidar que ese término que proviene del latín religare, da todo el sentido de atar (religar) ¿Será importante la cuestión de la religión en aras del Nuevo Orden Mundial? ¡Absolutamente!. Si se consigue una misma fe para todos, o casi todos, se consigue todo: ¡todos religados!

Ahora bien, ¿qué es lo que el propio Ratzinger (Benedicto XVI) en este sentido está haciendo actualmente en pro de ese aludido Nuevo Orden Mundial? Mucho, por cierto. Siguiendo la senda de su antecesor, Karol Wojtyla, está trabajando arduamente hacia la consecución de una sola religión mundial que estaría basada en la interrelación e interacción de todas las actuales existentes. Esta es la meta final del ecumenismo. La Biblia le llama a eso la Gran Ramera, la cual es la expresión final y consecuente del catolicismo de Roma. Esa religión que es la máxima expresión babilónica, será necesaria para la “espiritualidad” en el Nuevo Orden Mundial, y el control sobre el individuo y las masas.

La futura religión mundial, dirigida por el Vaticano y su Falso Profeta (Ap. 13; Ap. 17) será absolutamente anticristiana, aunque hablará sin ambages de paz, unidad, amor fraterno, y demás conceptos cristianos. Escribió David Wilkerson en su excelente libro profético “La Visión”, en fecha tan tardía de abril de 1973:

“Veo la formación de una superiglesia mundial, que consistirá en una unión entre los protestantes ecuménico-liberales y la iglesia católica romana, que se unirán políticamente de la mano, creando una de las más poderosas fuerzas religiosas en la tierra. Esta superiglesia mundial será espiritual sólo de nombre, y usará desembarazadamente el nombre de Jesucristo, pero de hecho será anticristo y política en muchas de sus actividades. Esta poderosa unión de iglesias estará profundamente implicada en la asistencia social, en tremendos programas de caridad, y en ministerios piadosos. Sus dirigentes harán declaraciones arrolladoras con respecto a satisfacer las necesidades del género humano emitiendo un llamamiento a una renovada labor social e intervención política, y por una mayor voz en los asuntos mundiales” (6)

De hecho, esto ya está ocurriendo actualmente. El protestantismo en cualquiera de sus vertientes, ha quedado en gran manera afectado y saturado, aunque no del todo, de falso ecumenismo dada la increíble labor que los Jesuitas han estado haciendo contra él, poco a poco, como la labor de la hormiguita, a lo largo de los últimos años, sobretodo a partir del Concilio Vaticano II.

No obstante, en la agenda jesuita, todavía se está yendo más lejos, ahora le está tocando el turno al Islam. Esta fue la razón principal de la visita de Ratzinger a Turquía.

Todo se ideó con meticulosidad y cuidado, al más mínimo detalle. Siguiendo escrupulosamente con la pauta hegeliana: tesis + antítesis = síntesis, o lo que es lo mismo: el fin justifica los medios, ambas acepciones tan comunes en el medio jesuita, después de la abrumadora, y aún violenta respuesta de amplios sectores del islamismo ante las palabras del actual papa romano contra el Islam en uno de sus sermones, y de su aparente pedir perdón por ellas, presuntamente humillándose al extremo, de repente se le abrieron las puertas para entrar, nada menos que en Turquía, país prácticamente musulmán…¿no es todo esto muy curioso? ¡Sin duda fue un plan muy bien estudiado! Y hasta le recibió nada menos que el Gran Mufti turco, el cabeza de todos los musulmanes de Turquía, al que todos obedecen ciegamente.

Al respecto de todo esto, en un artículo del “Nuevo Herald” del dos de diciembre del corriente, leíamos:

“Después que el pontífice católico suscitó indignación en buena parte del mundo islámico con una cita de un emperador bizantino que muchos musulmanes consideraron ofensiva, los jerarcas del Vaticano se esforzaron por salvar su visita a este país de abrumadora mayoría musulmana y lo último que consideraron fue una visita a una mezquita. Pero el Papa alemán no sólo visitó la famosa Mezquita Azul de Estambul sino que también oró junto a un imán de cara a La Meca” (7)

¡Consiguió todos sus propósitos! Nótese que la cita para presuntamente ultrajar al Islam la sacó Ratzinger nada más y nada menos que de un antiguo emperador de Bizancio, la antigua Constantinopla y actual Estambul, por lo tanto esa estratagema iba dirigida al lugar donde algunas semanas más tarde debía dirigirse. Una manipulación muy bien diseñada y orquestada para conseguir objetivos claves para el Nuevo Orden Mundial, y para ello, no le importó sacrificar el orgullo y la soberbia que han caracterizado siempre a los pontífices romanos, en aras de una presunta humildad cristiana que llegara a convencer a cuantos más incautos, mejor.

Benedicto XVI, descalzo en la Mezquita de Estambul, y rezando en dirección a la Meca, junto con el Imán.

En este sentido, Alexander Karloutsos, religioso ortodoxo griego, quien planificó las entrevistas en Estambul entre Benedicto y el líder espiritual de los cristianos ortodoxos, el patriarca ecuménico Bartolomé I, declaró refiriéndose a Ratzinger:

''Vino aquí con humildad, y eso para el pontífice requiere un acto de valentía''.

El musulmán Mustafá Cagrici, clérigo supremo de Estambul, luego de orar con Ratzinger, le dijo:

''Una golondrina no hace verano, pero muchas le pueden seguir para poder disfrutar de una primavera en este mundo''.

En un mismo acto, Ratzinger consiguió alcanzar tres metas muy importantes y muy bien planificadas de antemano: Meterse en el bolsillo a los ortodoxos, a los cristianos armenios, y a los musulmanes turcos, y todo en aras del próximo establecimiento del Nuevo Orden Mundial.

3. Benedicto XVI, descalzo y mirando a La Meca, se convierte en el primer Pontífice que reza dentro de una mezquita
Ante la mirada atónita de muchos católicos sinceros en todo el mundo, desconcertados y perplejos, Benedicto XVI, no sólo visitó la famosa Mezquita Azul de Estambul, sino que en ese templo, símbolo del Islam turco, descalzándose, oró junto a un imán de cara a La Meca. Por sugerencia del Mufti de Estambul, Mustafá Cagrici, quien hizo de guía durante su recorrido por esta mezquita, los dos hombres, vestidos de blanco, el uno al lado del otro, permanecieron inmóviles durante aproximadamente dos minutos, con sus manos cruzadas sobre sus vientres en una actitud de rezo clásica musulmana.


¡Hasta que punto Ratzinger, el guardián de la doctrina ortodoxa, el que fuera cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha sido capaz de sacrificar su catolicismo, con el fin de agradar al musulmán, al que para él siempre fue un pagano! Y todo en aras, no de paz y seguridad algunas, no nos engañemos, sino del anhelado Nuevo Orden Mundial.

Pero aún hizo más. Ratzinger dejó escrito lo siguiente en el libro de oro de Santa Sofía:

“En nuestra diversidad nos encontramos ante la fe del Dios único, que Dios nos ilumine y nos haga encontrar el camino del amor y de la paz”.

Para Ratzinger el dios del Islam y el dios suyo es el mismo. En eso tiene toda la razón, y los verdaderos cristianos entendemos a qué se debe.

Y ya en la mezquita, ante el Gran Muftí de Estambul, declaró:

“Esta visita nos ayudará a encontrar juntos el camino de la paz por el bien de la humanidad”.

¡Arduo esfuerzo y traición incluso a la misma fe católico romana en aras de conseguir el tan ansiado Nuevo Orden Mundial, el cual en absoluto buscará la paz y el bien de la humanidad, sino el complacer los deseos del maligno!

4. ¿Confraternizando con la Gran Ramera?
Los propósitos del Vaticano son a estas alturas excepcionalmente diáfanos. La agenda de la Gran Ramera está ya abierta a los ojos de cualquiera que quiera tomarse la mínima molestia de echarle un simple vistazo. Realmente está poniendo las cartas sobre la mesa, y eso es indicativo, una vez más, de que la venida del Señor a por los suyos está más cerca que nunca antes.

Dado que eso es así, como lo es, nos asombra de forma excepcional, la conducta de algunas figuras visibles del mundo evangélico, y sobretodo, nos preocupa el efecto que puede causar, y de hecho está causando, en las filas eclesiales, sobretodo entre la juventud.

En este artículo, y no sin dolor, me gustaría reflejar acerca de esas conductas abiertamente simplistas y ecuménicas, pero que son trascendentes hacia una hipotética, peligrosa, y a todas luces falsa unidad entre los que somos de Cristo y los que son seguidores de la Gran Ramera.

No vamos a juzgar las intenciones del corazón de esos hermanos, sino que juzgaremos los hechos (Jn. 7. 24)


Habiendo demostrado cuales son los propósitos de aquellos que manejan los hilos del catolicismo romano, y que todo buen católico debe seguir, porque esa es su fe, la cual es según los dictados de Roma, nos preguntamos, ¿cómo es posible que hayan ministros evangélicos que quieran y deseen de todo corazón unirse en una misma declaración de creencia y espíritu con los jerarcas del Vaticano, hasta el punto de renegar de sus “antiguas veredas”?

¿Renegando de la antigua vereda?
Marcos Witt, que participó activamente en el III Encuentro Fraterno de C.R.E.C.E.S. (comunión renovada entre Evangélicos y Católicos), evento ecuménico realizado el 19 de junio del corriente en el estadio Luna Park de la ciudad de Buenos Aires, ante unas 7.000 personas, dijo lo siguiente:

“Conocemos perfectamente bien el resultado del distanciamiento, del aislamiento, de la polarización, porque tenemos siglos de historia. Este encuentro es un “camino nuevo, peligroso, difícil, que nos puede llevar a una nueva historia- y afirmó convencido: “quiero caminar por esta vereda diferente, porque conozco la otra” (8)

¿A qué otra vereda conocida se está refiriendo Marcos Witt? ¿No será esa la vereda que nos separa de todo aquello que no es conforme a la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, y que nos enseña que no existe comunión entre Cristo y Belial, que no hay que unirse en yugo desigual con los incrédulos? (2 Co. 6: 14-18)

¿Y no son los incrédulos aquellos que niegan que es sólo por la fe que recibimos la salvación por Cristo Jesús?, porque hermanos, ¡no nos equivoquemos! Los evangélicos verdaderos no creemos lo mismo que los católicos, los cuales están obligados, entre otras muchas cosas, a jamás aceptar la seguridad de la salvación en vida; a creer que la salvación no es solamente por la fe sino por las obras meritorias y la recepción de los sacramentos; y a pertenecer a la “santa madre iglesia” (Roma). En cuanto a esto último, veámoslo:

“Este santo Concilio enseña que la Iglesia (Católica) es necesaria para la salvación. Por tanto, no podrían ser salvos los que, sabiendo que la Iglesia Católica fue fundada como necesaria por Dios mediante Cristo, rehusaran o entrar en ella o permanecer en ella” (9)

El Concilio mencionado es el Vaticano II, donde a los evangélicos, en vez de llamarnos herejes y anatema como había sido la insana costumbre hasta entonces, engañosamente se nos denominó hermanos separados.


¿No se da cuenta Marcos Witt y los demás, que la finalidad y estrategia de Roma es la de fingir una búsqueda de la unidad con los evangélicos con el fin de llevarnos de “vuelta” a todos a su seno?

Pero todo esto es mucho más que un buscar el ampliar las filas del catolicismo como siempre se le ha conocido. Todo esto es la labor hacia la implementación del Nuevo Orden Mundial, hacia el cual Marcos Witt, conscientemente o no, se presta a ello, y de todo corazón, para nuestra tristeza.

La enseñanza de Trento: El dogma católico-romano
Pero veamos algunas de las cosas que los católicos están obligados a creer, y que son diametralmente opuestas a la fe bíblica.

El dogma católico romano, fue establecido definitivamente en el Concilio de la Contrarreforma de Trento (s. XVI), y fue especialmente dirigido a refutar a los Reformadores Evangélicos, encabezado y llevado a cabo por los Jesuitas de Ignacio de Loyola, porque para ello fueron levantados por el papado, entre otras cosas.

El Concilio de Trento

La Constitución Dogmática “Lumen Gentium”, publicada por el Concilio Vaticano II, es el texto más ensalzado por ser el más trascendental logro del Concilio. Este importante documento afirma claramente que no define ninguna doctrina o dogma nuevos. Por tanto, las doctrinas expresadas en el Concilio de Trento tienen vigencia absoluta. La siguiente es la declaración conciliar a la que nos referimos:

“Este concilio sagrado (Vaticano II) acepta lealmente la venerable fe de nuestros antecesores, y propone de nuevo los decretos del Segundo Concilio de Nicea, del Concilio de Florencia, y del Concilio de Trento” (10)

Por lo tanto, ya que vuelve a definir los mismos postulados dogmáticos que el Concilio de Trento, postulados estos que todo verdadero católico tiene que creer con fe católica, veamos pues algunas de esas declaraciones tridentinas:
En cuanto a la misa:

“Si alguno dijere que en la misa no se ofrece a Dios un sacrificio propio y verdadero, sea anatema” (es decir, sea maldito)

¿Se imaginan ustedes hermanos yendo de nuevo a misa, y creyendo que en ella, el presunto oferente (el cura), ofrece a Dios un sacrificio, cual es supuestamente, una y otra vez el sacrificio de Jesús, cuando dice la Escritura que El lo hizo una vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo? (He: 7: 27)

¿Aceptarían ustedes esa doctrina? Seguro que no, como yo. Pues entonces, la iglesia de Roma nos maldice.

Sigue diciendo Trento:

“Si alguien niega que en el sacramento de la Santísima Eucaristía están presentes verdadera, real y substancialmente el cuerpo y la sangre y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y consecuentemente Cristo mismo, sino que dice que es sólo un símbolo, figura o fuerza, sea anatema” (es decir, sea maldito).

¿Se imaginan ustedes, hermanos, creyendo que en el pan y en el vino están en sustancia el cuerpo, la sangre y la divinidad de Cristo, haciendo por tanto, un dios de esas formas?

¿Aceptarían ustedes esa doctrina? Seguro que no, como yo. Pues entonces, la iglesia de Roma nos maldice.

Sigue Trento diciendo:

“Si alguien niega que en el venerable sacramento de la Eucaristía el Cristo integral está contenido bajo cada forma y bajo cada parte de cada forma cuando se divide, sea anatema” (11)

¿Se imaginan ustedes, hermanos, afirmando que Quien es la persona de Cristo está contenido bajo cada forma y bajo cada parte de cada forma cuando se divide?

¿Aceptarían ustedes esa doctrina? Seguro que no, como yo. Pues entonces, la iglesia de Roma nos maldice.

Sigue Trento afirmando:

“Si alguien dice que en el santo sacramento de la Eucaristía, Cristo el unigénito Hijo de Dios, no ha de ser adorado con el culto de latría, también externamente manifestado, y que consecuentemente no ha de ser venerado en festividad solemne extraordinaria, ni ha de ser cargado solemnemente en procesión según los laudables y universales ritos y costumbres de la santa Iglesia, ni ha de ser exhibido públicamente ante el pueblo para que lo adoren, y que por lo tanto los adoradores son idólatras, sea anatema” (12)

¿Se imaginan ustedes, hermanos, adorando el pan que eleva el cura católico como el que adora a la persona de Cristo, etc. etc.?

¿Aceptarían ustedes esa doctrina? Seguro que no, como yo. Pues entonces, la iglesia de Roma nos maldice.

Todas estas ridículas y blasfemas doctrinas son las que cada católico está obligado a creer, si es que quiere llamarse católico. ¿Podrá entonces un católico ser un verdadero cristiano? Difícilmente, ¿no es cierto?

Entonces, ¿qué verdadera comunión en el Espíritu podemos tener los cristianos con los católicos? La verdad es que ninguna.


A mí me parece más honesto el posicionamiento de los católicos sinceros y convencidos, que nos tienen a nosotros, los cristianos de la Biblia, por herejes y anatemas, porque es de acorde a su creencia tridentina.

Lo que no es de recibo, es la falsedad e hipocresía de todos aquellos católicos y presuntos evangélicos que, ignorando el dogma católico, y la Biblia, respectivamente, se lanzan en una sinrazón ecuménica, que no es más que una vergüenza, incluso a los ojos del mundo, que contradice el propio enunciado del slogan del III Encuentro Fraterno de C.R.E.C.E.S, mencionado anteriormente, el cual dice así:

“Para que todos sean uno, para que el mundo crea”.

“Para que todos sean uno, para que el mundo crea”… ¿en qué? ¿En una esquizofrenia doctrinal? ¿En una confusión espiritual?... ¿En qué deberíamos creer si los cristianos nos uniéramos a los católicos? ¿Deberíamos seguir creyendo sólo en la Biblia, o deberíamos, contradiciéndola, creer también en las declaraciones conciliares de los papas?, ¿y los católicos, deberían sólo creer en la Biblia, dejando entonces de ser católicos? Esto no es más que una vuelta hacia la torre de Babel: ¡Confusión!

¿Qué comunión hay entre la luz (la Biblia) y las tinieblas (Roma)? ¡Ninguna!

Como cristianos, así como hemos de amar a todos los hombres, amamos a las personas que practican el catolicismo, a los cuales llamamos católicos, orando por ellos (no con ellos) para que se conviertan al verdadero Cristo, y eso dista mucho a ser uno con ellos. A eso, no nos llama el Señor, sino todo lo contrario:

<> (Apocalipsis 18: 4, 5)

5. Haciendo referencia al III Encuentro Fraterno de C.R.E.C.E.S (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo)
Referente al III Encuentro Fraterno de Buenos Aires celebrado hace poco, leemos así en una nota del diario La Nación:

“Unos 7.000 fieles católicos y evangélicos participaron de las disertaciones y alabanzas que se desarrollaron durante todo el día y fueron presididas por Marcos Witt,un cantautor mexicano que tiene en su haber ocho premios Grammy para la música religiosa” (13)

En la conferencia de prensa que se realizó, y en la cual participaron Matteo Calisi, presidente de la Fraternidad Católica de Asociaciones y Comunidades Carismáticas de Alianza de Derecho Pontificio; el pastor evangélico Giovanni Traettino; el padre Raniero Cantalamessa, y el pastor y músico mexicano Marcos Witt, ambos pastores evangélicos, coincidieron en que ese encuentro “no sólo trascenderá las puertas del Luna Park, sino que también va a resonar en toda América Latina” (14) ¡Y sí que lo ha hecho, pero de qué manera!

El franciscano Rainiero Cantalamessa
Uno de los principales oradores del III Encuentro Fraterno de Buenos Aires, fue el predicador del Papa, el franciscano italiano Raniero Cantalamessa, y “fue aclamado por todo el auditorio, que siguió atentamente su exposición por más de 45 minutos” (15).

Este monje capuchino fue escogido en 1980 por Juan Pablo II para ser el predicador oficial del Vaticano. El franciscano predica un sermón diario en la presencia del papa Benedicto XVI, los cardenales, obispos y demás miembros de la “santa Sede”.


Este padre franciscano, predicando no sólo a los católicos presentes (lo cual es lo propio), sino además a los incautos evangélicos que se prestaban a escucharle, dijo lo siguiente:

“El Espíritu Santo conduce a los creyentes a la unidad y a la verdad a través de dos caminos: uno, la unidad carismática y pentecostal y la otra es la unidad jerárquica e institucional: “El Espíritu precede, y la institución no puede más que seguirlo”

¡Esa no es más que una invitación a los evangélicos a unirse a Roma (la unidad jerárquica e institucional)! ¿Dirían Marcos Witt y los veinte pastores congregados allí amén a eso? Los creyentes en la Biblia decimos un rotundo: ¡No! Lo que dice Cantalamessa que dice el Espíritu Santo que hace, ¡no lo hace!

Otra cosa que el Espíritu Santo no hace, es lo que dice Cantalamessa que sí hace, y es en cuanto a lo siguiente:

El padre capuchino relató cómo fueron sus comienzos en el diálogo con los pentecostales (¡¿). Subrayó en su disertación que por sí sola, la vía del ecumenismo oficial y teológico no alcanzaría nunca la unidad de los cristianos. Dijo que era necesario sostener el ecumenismo doctrinal con el espiritual, y como dijo que ambos proceden del mismo Espíritu, no puede haber conflicto.

¡Qué flagrante mentira! ¿Se imaginan ustedes, queridos hermanos al bendito Espíritu Santo diciendo dos cosas diferentes y contrarias entre sí?

El Espíritu Santo ha hablado por la Biblia, y ésta es la verdadera Palabra de Dios, la cual no puede ser rebatida, ni nada a ella se le puede añadir. Huelga hacer mayor comentario que este.

El franciscano Cantalamessa es un fiel servidor de Roma…y, ¿qué hacen esos evangélicos escuchándole, y diciendo amén a todo esto que enseña?

Pero no todo queda con Marcos Witt y los demás pastores evangélicos. Curiosamente, unos pocos meses más tarde, el nombre del franciscano capuchino Rainiero Cantalamessa aparece de nuevo en la agenda evangélica, esta vez junto al celebérrimo Benny Hinn. ¡Parece que todo está bien orquestado! (como sin duda alguna lo está)

El 22 de Noviembre del corriente, Benny Hinn viaja a Roma para expresamente encontrarse con el franciscano Raniero Cantalamessa, el mismo del evento católico organizado por C.R.E.C.E.S. en Argentina, donde participó Marcos Witt, entre otros.

Benny Hinn vestido con una indumentaria negra que parece una sotana con su alzacuellos, es recibido por un sonriente Cantalamessa, y ambos charlan amigablemente y hasta incluso “rezan” cogidos de las manos por cada uno.


En la página cibernética de Hinn, se nos detalla que después de meses de intentar arreglar un encuentro dado lo apretado de sus agendas, “el Pastor Benny y el Padre Cantalamessa finalmente han podido tener un encuentro cara a cara, y tener una prolongada y privada conversación” (17) Todo esto nos da mucho que pensar.


6. Llegando a conclusiones
Ahora llegados a este punto, echemos un vistazo a todo el recorrido. Tenemos a un papa romano, Benedicto XVI, que propone un Nuevo Orden Mundial para el presunto bien de la humanidad. Sabemos los que amamos la Biblia, que ese aludido Nuevo Orden, no es más que el orden de la Bestia Anticristo y su Falso Profeta (Ap. 13).

Vemos que ese hombre, junto con su equipo, es capaz de ingeniárselas para poder entrar con paso firme en una nación musulmana como es Turquía, y hacer migas con ortodoxos, armenios y musulmanes, hasta el punto de rezar como un musulmán más, mirando a la Meca y descalzo en una mezquita, para asombro y horror de muchos verdaderos católicos.

Luego tenemos a Marcos Witt, uno de los pastores y adoradores evangélicos más conocidos, junto con Benny Hinn, uno de los tele evangelistas más afamados, flirteando con los líderes católicos, como el padre Cantalamessa, predicador oficial del Vaticano ante Benedicto XVI, todo ello para asombro y consternación de nosotros, los cristianos.
Todos ellos sirven en bandeja un mensaje común, muy manido ya, el de la “unidad de los cristianos”.

¿Cuál es la conclusión lógica y visible a todas luces: Todos ellos, conscientes o no, junto con miles más, están aportando el ingrediente básico para el establecimiento del Nuevo Orden Mundial: La unidad interreligiosa.

Hermano, no se deje engañar. La Palabra es muy clara en cuanto a que en los últimos tiempos y días, previos a la venida del Señor sobre las nubes, para recoger a Su amada, estas cosas iban a suceder. Por lo tanto, en realidad, nada de todo esto nos debería extrañar.

Consiguientemente, más que nunca antes, ahora es el tiempo de renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en este mundo de manera sobria, justa y conforme a la voluntad de nuestro Dios, aguardando la esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2: 12, 13).

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Diciembre 2006
www.centrorey.org

Las falsas apariciones marianas !!!


El papa Benedicto XVI privó del sacerdocio al padre Tomislav Vlasic por haber promovido falsas apariciones marianas en Medjugorje, en el sur de Bosnia-Herzegovina, y por la sospecha de inmoralidad sexual, informó hoy la prensa local.

El diario "Dnevni list", de la meridional ciudad de Mostar, informó de que se prohíbe a Vlasic cualquier tipo de actividad apostólica y declaraciones sobre temas religiosos, ante todo del "fenómeno de Medjugorje".

También se le prohíbe profesar doctrina de la fe y ofrecer consejos espirituales, según la fuente, que cita una carta de los dignatarios franciscanos dirigida a los provinciales en Bosnia-Herzegovina, Croacia e Italia.

Vlasic supuestamente es responsable de inmoralidad sexual por haber dejado embarazada a una monja y está bajo sospecha de herejía, cisma, doctrinas sospechosas, manipular conciencias, misticismo y desobediencia a las órdenes legítimas.

Tras haberse negado a cooperar con la investigación, estuvo confinado por un tiempo a un monasterio en L'Aquila (Italia), donde le fue prohibido toda comunicación, incluso con sus abogados, sin el previo consentimiento de sus superiores.

Desde que en 1981 en las cercanías de Medjugorje supuestamente se apareció la Virgen, esa aldea croatobosnia se ha convertido en un próspero lugar turístico visitado por millones de peregrinos, aunque el Vaticano nunca ha reconocido el "milagro".

Seis niños pastores, hoy adultos, afirmaron entonces que se les había aparecido la Virgen con el niño Jesús en brazos, según la versión de los franciscanos de esa zona, y desde entonces transmite mensajes periódicamente. Los "videntes" aseguran que ha aparecido 40.000 veces en 28 años



La farsa

Los niños siempre aseguraban ver a la Virgen María (más de 40 mil veces), no obstante, nadie más podía verla. Los presuntos mensajes eran intrascendentes y repetitivos, pero igual, dada la promoción, el asunto atrajo a unos 30 millones de visitantes de todo el mundo.

Al no poder comprobar la Iglesia la veracidad de las apariciones ni señal alguna de que se produjera un hecho sobrenatural, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI, decretó una prohibición de los peregrinajes, que fue burlada por Vlasic, con lo cual su desobediencia al obispo local pasó a ser contra la misma Santa Sede.

El año pasado Vlasic fue suspendido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, tras las investigaciones en torno a su conducta, después que tres comisiones determinaron que las “apariciones” no tenían ningún sustento.


Posteriormente, la Santa Sede realizó una investigación después que Vlasic fue acusado de inmoralidad sexual por embarazar a una monja.

La sanción contra Vlasic fue firmada en secreto por el Papa en marzo. Ante la negativa de Vlasic a cooperar con la investigación, fue confinado a un monasterio en L’Aquila, Italia, donde se le prohibió toda comunicación, incluso con sus abogados, sin el previo consentimiento de su superior.

Después del castigo, ayer se conoció que Vlasic eligió dejar el sacerdocio y su orden (franciscana), con lo cual queda reducido al estado laico, pero con prohibición de cualquier tipo de ministerio público o hablar sobre temas religiosos, incluyendo las “apariciones” de Medjugorje, bajo pena de excomunión.

Adicionalmente, Vlasic habría estado bajo sospecha de "herejía y cisma" y estaba acusado de propalar doctrinas cuestionables, manipular consciencias, misticismos sospechosos, desobediencia a las órdenes legítimas.

Un gran negocio

Desde 1981, los niños “visionarios” crecieron, pero también en riqueza, así como el pueblo de Medjugorje.

Algunos de los “visionarios” poseen suntuosas residencias con grandes y muy cuidados jardines, cocheras dobles, puertas de seguridad. Uno de ellos incluso posee una cancha de tenis en su vivienda.

La vida de estos personajes transcurre en el lujo. Uno de ellos, Ivan Dragicevic, se casó con una ex reina de belleza estadounidense.

Hitler, roma y los papas !!!


. Hitler y Roma

Al principio, la Iglesia romana se oponía a Hitler; le asustaba esos fanáticos con camisas marrones. Aquí estamos hablando del año 1930, cuando los nazis vencieron electoralmente y de forma estrepitosa. No obstante, cuando el movimiento hitleriano iba avanzando y conquistando en las urnas el voto popular, los obispos católicos empezaron a moderar sus críticas.

El voto de los católicos era abrumador, y los obispos no veían la manera de parar eso. Como siempre ha hecho Roma “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Por su parte Hitler, conocedor del pensamiento de la jerarquía romana, planeó sagazmente su estrategia.

Hitler anunció: “El gobierno del Reich considera que el cristianismo (es decir, el catolicismo), es el fundamento inamovible de la moral y del código moral de la nación, y atribuye el máximo valor a las relaciones amistosas con la Santa Sede, y está esforzándose por desarrollarlas”.

A los pocos días, los obispos alemanes retiraron públicamente toda la previa oposición al partido nazi. La estrategia de Hitler dio resultado, tal y como se la relató a Rauschning: “Tenemos que atrapar a los sacerdotes por la notoria avaricia e indulgencia para consigo mismos. Así podremos conciliar todas las cosas con ellos en perfecta paz y armonía... ¿Para qué altercar? Se van a tragar cualquier cosa con tal de poder mantener sus ventajas materiales” (H. Rauschning, The Voice of Destruction, N.Y., 1978, p. 11).

Aquí oímos una vez más la misma cantinela de siempre. El mismo Hitler lo declaró con claridad meridiana. Roma siempre ha buscado codiciosamente su beneficio a toda costa (Ap. 18: 3). Hasta tal punto se tragó Roma el anzuelo que, de todas ellas, Hitler fue la principal baza del Vaticano.

Contrariamente a lo que fue en un principio, en él llegaron a estar puestas todas las esperanzas de que se levantase un nuevo y neo-medieval sacro imperio romano germánico; el III Reich de Hitler, que debiera durar mil años, por torcida alusión al Milenio bíblico (Ap. 20), y que tanto deseaba (y desea) Roma.

Para Hitler, que como todo el mundo sabe, estuvo involucrado en el ocultismo, al cual fue iniciado ya desde muchacho por el abate del monasterio benedictino de Lambach, el cual era un consagrado ocultista, el cristianismo era en realidad el catolicismo romano. Esto es evidente por sus declaraciones. El dictador dijo una vez:

“Rechazo ese libro de Rosenberg. Fue escrito por un protestante. No es un libro del partido...como católico, nunca me siento cómodo en una iglesia evangélica o en sus estructuras...en cuanto a los judíos, sólo estoy continuando la misma política que la Iglesia Católica ha adoptado por mil quinientos años, que ha visto a los judíos como un peligro y los ha acorralado en ghettos, etc, porque Roma sabía cómo eran los judíos. No pongo raza sobre religión, pero sí veo el peligro en esta raza para la Iglesia y el Estado, y quizás estoy haciendo un gran servicio a la cristiandad”.

Este monstruo que fue Hitler, se identificaba con Roma y estaba en contra, por tanto, de evangélicos y judíos. ¿No tendría esto que dar que pensar a más de uno? Lo que Hitler decía de Roma en cuanto a su trato con los judíos era una realidad. No sólo Roma los metió en ghettos a lo largo de muchos centenares de años, también los condenó a la hoguera y buscó su exterminio.
“Adolfo Hitler conversando con el nuncio de Pío XII”

“Adolfo Hitler conversando con el nuncio de Pío XII”

Hasta tal punto ha llegado su soberbia y audacia que no ha tenido ningún inconveniente en hacer esto al pueblo de Dios. La matanza de judíos que realizó Hitler y sus secuaces, era perfectamente legal de acuerdo a las leyes canónicas del sistema romano. Toda una aberración se mire por donde se mire. Déjeme decirle que esto no ha cambiado un ápice.

Estas leyes siguen vigentes porque son dogma inalterable romano desde el Concilio de Trento. Desde 1212, por decreto papal, se requería de los judíos que usaran un distintivo visible y humillante, y se les prohibía ocupar cargos públicos. Esto fue hecho cumplir por los dominicos. Decretos papales adicionales prohibieron a los judíos, a los no católicos, y a los cristianos verdaderos, ser dueños de bienes raíces, vender mercancías nuevas, vivir y morir cerca de católico-romanos.

No hace tantos años, la misma svástica, principal símbolo nazi y antisemita, la cual los obispos alemanes, primero, y luego todo el Vaticano saludara con reverencia extrema, no era sino un símbolo ocultista y satánico, usado por la masonería, y que Hitler usó por recibirlo de manos de aquel abate satanista de Lambach. Un símbolo satánico, no sólo aceptado, sino venerado por toda la jerarquía católico romana, ¿podrá haber mayor ceguera que esta?, posiblemente sí, pero con esta, es bastante. Existe la ceguera fruto de una ingenua ignorancia, pero este no es el caso definitivamente.

A. Complot anticristiano y antijudío

En su afán por destruir el testimonio cristiano, algunos católico-romanos alemanes recibieron órdenes de unirse a las iglesias protestantes. Era esencial para poner en acción aquel diabólico complot que afectaría el pensamiento de los judíos por décadas. Aquellos católicos encubiertos trabajaron duro para ganarse la aceptación y la confianza de los pastores protestantes y sus congregaciones.

Así, cuando las atrocidades antijudías comenzaron, los agentes católicos, haciéndose pasar por protestantes, acusaban públicamente a los judíos y los entregaban a la Gestapo para enviarlos a los campos de exterminio. Aún hoy en día, los judíos creen que los protestantes les traicionaron y que los verdaderos cristianos son sus enemigos.

Esa misma táctica la está empleando el jesuitismo: introducir católicos militantes en las iglesias evangélicas, haciéndose pasar por cristianos, para destruir desde adentro.

El Vaticano tomó a mil judíos católico-romanos y los ocultó bajo los cerros del Vaticano mientras duró la guerra, ¿por qué?, por si acaso Hitler perdía. El Vaticano siempre se protege en caso de que sus planes fracasen. Con ese acto mencionado, pudieron proclamar al mundo que habían protegido a esos judíos de los nazis, y en este caso el papa Pío XII quedó muy bien ante la prensa internacional; y muchos aún siguen creyéndolo (“Los Padrinos”, Chick P. P. 21).
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La impía Acción Católica

Mientras los alemanes construían sus máquinas de guerra, los jesuitas se preparaban en los países que Hitler iba a invadir. Montaban “quintas columnas” (*) en Francia, Bélgica, etc. La Acción Católica era la quinta columna en aquellos países. “Los Padrinos, pág. 22, Chick Publications”

* (Una “quinta columna” es un ejército secreto en un país, listo para ayudar al enemigo a derrotar a su propia nación).

En Bélgica, los jesuitas Picard, Ardent y Foucalt, predicaban un “evangelio” hitleriano-fascista que llamaban “avivamiento espiritual”. De este modo se preparaba el camino para los tanques alemanes. En los Estados Unidos, el padre jesuita Coughlin, llamado el apóstol de la esvástica, llegaba a través de la radio a más de 20 millones de seguidores.

La “Public Broadcasting System”, en su programa televisivo del 6 de abril de 1994, dijo: “El padre Charles Coughlin, un sacerdote católico, era el portavoz antisemítico más influyente del país. Su programa de radio llegaba a millones de personas” (America and the Holocaust, Deceit and Indifference,, parte de “The American Experience”, serie de PBS, 6 de abril de 1994).

Coughlin decía: “La guerra alemana es una batalla por el cristianismo”. Este hombre era el encargado de las llamadas “células comandos” en los principales centros urbanos, que actuaban conforme a los métodos de los hijos de Loyola y eran entrenados por agentes nazis. (La historia secreta de los jesuitas, pag. 137). Así fue la Acción Católica en los Estados Unidos entre 1936 y 1942 (Enciclopedia Británica, vol. III).

En Francia, la “Acción Católica” fue descaradamente la quinta columna, bajo el nombre de Federación Nacional Católica. Los jesuitas decían a los católico romanos que el papa respaldaba a Hitler y que estaban listos para servir al ejército católico nazi cuando llegara el momento. Francia cayó a los treinta días de que los tanques alemanes la invadieran, gracias a la “Acción Católica “ (New Illustrated Encyclopedia of World History, p. 1048).
“El jesuita Charles Coughlin en plena efervescencia”

“El jesuita Charles Coughlin en plena efervescencia”

Hitler, Himmler y los Jesuitas

Seis largos y sangrientos años duró la Segunda Guerra Mundial. Una de las grandes fuentes de inteligencia militar de Hitler corría a través del Vaticano vía las confesiones auriculares católicas en todo el mundo. La información era un elemento vital.

Heinrich Himmler organizó la policía secreta alemana, la Gestapo, conforme a los principios de la Orden de los Jesuitas. El mismo Hitler dijo a sus colegas: “Himmler es algo así como nuestro Ignacio de Loyola”. (“Los Padrinos, pág. 23 Chick Publications”).

Dave Hunt también dice lo mismo al respecto: “En muchos aspectos, las SS se organizaron según el modelo de la Orden de los Jesuitas, que Himmler había estudiado y admirado. Es asombroso que el juramento de las SS terminara con “que Dios me ayude” - sigue diciendo Hunt: “Su catecismo consistía en una serie de preguntas y respuestas: “Pregunta: ¿por qué creemos en Alemania y en el Fuehrer? Respuesta: Porque creemos en Dios, creemos en la Alemania que él creó en su mundo, y en el Fuehrer Adolfo Hitler, a quien él nos ha enviado”(A Woman Rides the Beast”, Hunt. P. 286).

Hitler públicamente dijo respecto a los Jesuitas: “Ante todo, he aprendido de los Jesuitas. Y así también lo hizo Lenin...El mundo jamás ha conocido algo tan espléndido como la estructura jerárquica de la Iglesia Católica. Hubo muchísimas cosas que simplemente he apreciado de los jesuitas para ser usadas por el partido” (Manfred Barthel, The Jesuits; History and Legend of the Society of Jesus (New York, 1984), p. 266).

Muchos sacerdotes católico-romanos vistieron el uniforme negro de la policía secreta alemana. El padre Himmler, jesuíta y tío de Heinrich Himmler, era uno de los oficiales superiores de ese nefasto cuerpo policial. Fue mayormente a través de esta organización que seis y medio de millones de judíos sufrieron tortura y muerte en los campos de exterminio, ¡una perfecta inquisición moderna! Escuche bien esto: Los protestantes creyentes en la Biblia, que oraban por los judíos y trataban de ayudarlos, también fueron a los campos de concentración y exterminio.
“El arzobispo católico Stepinac con el nazi Ante Pavelic, líder del Ustashi en Croacia”

“El arzobispo católico Stepinac con el nazi Ante Pavelic, líder del Ustashi en Croacia”
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2. Lo que ocurría en Yugoslavia

En Yugoslavia, los “hermanos separados”, miembros de la Iglesia Ortodoxa Griega, eran asesinados por los Ustashis, grupo católico armado encabezado, como no, por jesuitas. Sus monstruosas torturas y masacres son casi impublicables (Ravening Wolves, Mónica Farrell, p. 44).

Estos fueron más asesinos si cabe que los propios nazis. Muchos sacerdotes católicos eran miembros del escuadrón de asesinos Ustashis; pero hagamos un poquito de historia. En su afán de, ahora sí, destruir el comunismo, el cual traicionaralos intereses del Vaticano en su día, este último no vaciló, ya en la década de los años veinte, en conspirar junto con un grupo que se le vino a llamar el Intermarium, un comité internacional clandestino que pretendía liberar las naciones “entre mares” (Báltico, Negro, Egeo, Jónico y Adriático).

El objetivo básico consistía en aislar a los comunistas al este de una nueva e hipotética Europa católica. Poco a poco ese Intermarium fue recibiendo cada vez más apoyo del Vaticano, a pesar de que ya en los años treinta, era definitivamente un grupo fascista e involucrado en el terrorismo internacional. Entre todos sus líderes destacaba por su maldad y sadismo Ante Pavelic.

Este hombre desarrollaría un gran servicio al Vaticano y al propio Hitler; de hecho llegó a convertirse en un jefe títere nazi en Yugoslavia. Su grupo, los Ustachis. Escribe Hunt:

“Este grupo de Ustachis estaba dirigido por el líder del Intermarium, Ante Pavelic, en asociación con el arzobispo croata Aloysius Stepinac. Estos dos archicriminales fueron responsables de numerosos asesinatos, incluyendo el del rey Alejandro de Yugoslavia y el de Barthou, ministro de relaciones exteriores de Francia (1934), así como también de Radich, líder croata del partido de los campesinos (1928)” (A Woman Rides the Beast, p. 309).

Radich sabía que el Vaticano estaba implicado en todo esto y lo había públicamente denunciado. El resultado de su denuncia fue su propio asesinato. La historia es muy larga y penosa para contarla entera aquí, decir que el objetivo en Croacia era el de destruir a todos los no católicos y no croatas. Escriben Scott y Jon Lee Anderson: “Esto significó que la matanza de serbios y la deportación de judíos a campos de ejecución nazis era la política oficial del estado llevada a cabo por bandas vigilantes de escuadrones de terror croatas que viajaban por los montes y valles en busca de familias no católicas” (Scott Anderson, Jon Lee Anderson , Inside the League, Dodd, Mead & Co., 1986).
“El títere pro nazi Ante Pavelic”

“El títere pro nazi Ante Pavelic”
“El títere pro nazi Ante Pavelic saludando a Hitler”

“El títere pro nazi Ante Pavelic saludando a Hitler”

AntePavelic alardeaba de que Croacia había resuelto del todo el “problema judío”. Los 50.000 judíos que había en Croacia cuando empezó la Guerra, fueron rápidamente asesinados o deportados a los campos de exterminio nazis, sobre todo a Auschwitz. Escribe Hunt: “La mayoría del clero católico en Croacia estaba fanáticamente detrás de Pavelic y de su régimen increíblemente impío. Pavelic hasta dio medallas a monjas y sacerdotes, revelando el hecho de que muchos de ellos participaron activamente junto con los milicianos de la Ushtashi” (A Woman Rides the Beast, p. 311).
“El asesino Ante Pavelic con monjas católicas”

“El asesino Ante Pavelic con monjas católicas”

La realidad, horrible por necesidad, es que tanto en Yugoslavia, Ucrania, y en todos lo frentes, los sacerdotes, obispos y cardenales católico-romanos, con el conocimiento total del Vaticano, participaron y dieron su bendición a algunas de las masacres más sangrientas de la Guerra, con la intención de dar al catolicismo romano el control de esas regiones.

Un monje franciscano, Miroslav Filipovic, fue el comandante del campo de exterminio de Jasenovac, luciendo uniforme de Ustashi. El campo de concentración de Jasenovac, se distinguió por el número de prisioneros jóvenes que allí se enviaron. En 1942 el campo tenía más de 24.000 jóvenes prisioneros de religión ortodoxa; 12.000 de ellos fueron masacrados a sangre fría; muchos de ellos muertos por inanición (existe total documentación al respecto).
“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, fraile franciscano, también fascista. A la izquierda, en su hábito de fraile. A la derecha, con su uniforme Ustashe."

“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, fraile franciscano, también fascista. A la izquierda, en su hábito de fraile. A la derecha, con su uniforme Ustashe."
“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, celebrando misa en Banja Luka”

“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, celebrando misa en Banja Luka”

Durante el tiempo que el franciscano Filipovic comandó el campo, dirigió la exterminación de no menos de 100.000 víctimas. Poco antes, el arzobispo Stepinac ordenó a todo el clero croata a que apoyara al nuevo estado Ustashi. Está muy bien documentada toda la forma en que el clero romanista estuvo involucrado, ya en la participación activa, o en bendecir el Holocausto llevado a cabo por los ustashis, teniendo entre sus filas a numerosísimos sacerdotes.

Un cura llamado Iván Raguz, repetidamente urgía la matanza de todos los serbios, incluyendo niños, para que: “Ni siquiera las semillas de las bestias queden”. (“Cortinas de Humo” J.T.C., p. 29).

“Los Ustashis casi siempre usaron las armas más primitivas, como trinches, espadas, martillos, serruchos y hachas, para torturar a sus víctimas antes de ejecutarlas. Quebraban las piernas, arrancaban la piel, cegaban cortando los ojos con cuchillas y aún se los arrancaban de las cuencas. Esta información está bien documentada con fotografías y testimonio juramentado de los supervivientes. No perdonaron a mujeres ni niños. Para citar algo: En las aldeas entre Vlasenica y Kladan, las tropas ocupantes nazis descubrieron a niños que habían sido empalados (atravesados con palos como aves para asar) por los Ustashis, los curas católicos abogaban por la matanza de niños” (Ibid, pp. 29, 30, 33).

Todo esto es demasiado horrible, pero fue real. El motivo de toda esta barbarie, réplica exacta de las acaecidas en la Edad Media e instigadas por los propios papas a través de la Inquisición y anterior (véase la comandada por Inocencio III contra los Albigenses, por ejemplo), no era sino obligar a todos los no católicos: Ortodoxos (serbios) y judíos a convertirse al catolicismo romano. Escribe Hunt: “El arzobispo Stepinac encabezaba el comité que era responsable de las “conversiones” forzadas al catolicismo romano bajo pena de muerte, y era también el Vicario Apostólico Militar Supremo del Ejército Ustashi, que efectuó la matanza de los que rehusaron convertirse. A Stepinac se le conocía como el “Padre Confesor” de los Ustashi, y continuamente otorgaba la bendición de la Santa Madre Iglesia a sus miembros y actividades” (A Woman Rides the Beast, p. 312).

El número de víctimas asesinadas en Yugoslavia excedieron al millón. En los juicios de crímenes de guerra se estimó que de 700.000 a 900.000 víctimas fueron torturadas y ejecutadas en los 24 campos de exterminio dentro de Croacia (Los Angeles Times, 19 enero de 1988, p. 22).Decenas de miles nunca llegaron a los campos; muchos eran judíos, pero la mayoría eran serbios de fe ortodoxa a quienes se les dio la alternativa entre convertirse al catolicismo romano o morir. La mayoría optaron por lo segundo.

Ante la matanza de serbios y judíos, el obispo católico de Mostar se lamentó, pero no de ésta, sino de que si “las autoridades hubieran sabido manejar las conversiones al catolicismo con destreza e inteligencia...el número de católicos habría aumentado al menos en unos 500.000 o 600.000” (Anderson & Anderson, Inside the League, Dodd, Mead & Co., 1986, pp. 27-28).

Después de la guerra, el arzobispo “padre confesor” Aloysius Stepinac fue arrestado por el gobierno yugoslavo y sentenciado a diecisiete años de prisión por sus crímenes. Al pronto, la poderosísima y sutil máquina de propaganda del Vaticano se puso en marcha presentando a Stepinac como un héroe y víctima de los comunistas. A los muy pocos años, el arzobispo estaba libre.
“El arzobispo católico Aloysius Stepinac con nazis de Ustashi”

“El arzobispo católico Aloysius Stepinac con nazis de Ustashi”

Andrija Artukovic, ministro del interior y ministro de justicia bajo Ante Pavelic posteriormente, voló a los Estados Unidos después de haber supervisado el asesinato de casi un millón de personas (la mayoría miembros de la Iglesia Ortodoxa). Yugoslavia estuvo a punto de extraditar a Artukovic para que pagara por sus crímenes, pero gracias a la institución católico-romana por mano del cardenal Spellman, los servicios de inmigración y de inteligencia de los Estados Unidos bloquearon su extradición a Yugoeslavia. En 1986 se le describió como “probablemente el criminal de guerra más importante todavía vivo y no castigado en la actualidad” (Anderson & Anderson, op. cit. p. 296 / Los Angeles Times, 19 de enero de 1988, 1ª parte, pp. 20, 22)).

Este Andrija, justificándose, llegó a decir: “Yo fui guiado por los principios morales de la iglesia católica”

Ante Pavelic, el líder ustashi, logró eludir el cerco, disfrazándose de cura católico. Llegó a Roma, donde el Vaticano lo escondió. Allí se reunía frecuentemente con Giovanni Montini, el subsecretario de estado del papa Pío XII, el que llegaría a ser papa también con el nombre de Pablo VI.

Montini, había sabido por años lo que los Ustashi estaban haciendo. Algún tiempo después, huyó a la Argentina a través de las acostumbradas rutas clandestinas vaticanas. Una vez allí llegó a ser asesor de seguridad de Juan Perón el dictador argentino. A punto de ser asesinado por sus propios ex camaradas, huyó del complot contra él y se refugió en Madrid, España, donde murió de muerte natural en diciembre de 1959. Ese día, el entonces papa Juan XXIII pronunció su bendición personal sobre su cadáver.
“Andrija Artukovic junto a un cura católico”

“Andrija Artukovic junto a un cura católico”
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3. El impío Pío XII

Volviendo a la historia de los papas, ahora le toca el turno a Pío XII. Su nombre común fue Eugenio Pacelli, hijo de una ilustre familia romana. Según Gelmi, “...se le reprochó la mentalidad clerical, las actitudes teatrales, un desacertado favoritismo, cierta propensión al nepotismo y temperamento autoritario”.

No fue neutral en el conflicto mundial como se cree; Pío XII, llegó al poder rogando por la victoria nazi. Simón Wiesenthal, el judío “cazador” de nazis le ha acusado de colaborar en la fuga de criminales de guerra nazis tras la derrota del ejército alemán; de esto veremos más.

El canciller Konrad Adenauer dijo: “Hasta ahora los alemanes no necesitaban un cardenal propio en la curia, porque tenían al papa”.

A pesar de que su discurso público era a menudo de advertencia contra el abuso de los derechos humanos, paradójicamente guardó siempre un silencio cómplice con respecto al exterminio de aquellos 6 millones de judíos en el holocausto nazi.

Independientemente de su fuero interno, él no podía condenar algo que hubiera contradicho no sólo el sentir, sino la actuación de su Iglesia a lo largo de los siglos (piénsese en la Inquisición).

Los historiadores imparciales, concuerdan en declarar que ese silencio del papa alentó a Hitler en su genocidio, por aquello de que “quien calla, otorga”. La realidad es que Pío XII fue un buen teórico. Hacía alarde de que él era el protector de la moral en el mundo. En su primera encíclica, dada a conocer en octubre de 1939, decía: “En el cumplimiento de nuestro deber, no nos dejaremos influir por consideraciones terrenas ni nos detendrán la desconfianza ni la oposición...”. Estas palabras resultaron del todo huecas.

El mismo día que Pío XII comenzó su papado, Mussolini echó de Italia a 69.000 judíos y este papa no dijo nada. Unas semanas más tarde, Italia invadió Albania, y el papa Pío protestó, no a causa de la invasión de un país, además de manera cruel, sino porque dicha invasión se realizó en un “Viernes Santo” (Avro Manhattan, The Vatican in World Politics –Horizon Press, 1949).

Guenter Lewy, historiador e investigador escribió: “Cuando miles de antinazis alemanes fueron torturados hasta la muerte en los campos de concentración de Hitler, cuando la clase docta de Polonia fue masacrada, cuando cientos de miles de rusos murieron porque los trataban como esclavos subhumanos, y cuando 6.000.000 de seres humanos eran asesinados porque no eran arios, los oficiales de la iglesia católica en Alemania alentaban al régimen que perpetraba estos crímenes. El papa en Roma, el líder espiritual y maestro supremo de la moral de la iglesia católica romana, permaneció callado” (Lewy, The Catholic Church and Nazy Germany (McGraw-Hill, 1964), p. 341).

Cuando se le preguntó al papa Pío XII si no iba a protestar por la exterminación de los judíos, este respondió “cándidamente”: “No se olvide de que millones de católicos están en los ejércitos alemanes. ¿Acaso les voy a crear conflictos de conciencia?”

¡¿Qué les parece esta respuesta!?. En otras palabras, cuando el mal es tan grande que rebosa la medida imaginable, es mejor no decir nada para no “crear conflictos de conciencia”, ¡increíble!
“El impío Pío XII, en su ostentosa, escandalosa y ridícula apariencia papal, propia de los césares romanos”

“El impío Pío XII, en su ostentosa, escandalosa y ridícula apariencia papal, propia de los césares romanos”

La realidad es que si Pío XII hubiera escrito una encíclica denunciando el Holocausto y otras barbaridades nazis, muy posiblemente, no sólo se hubieran detenido estas atrocidades, sino que hasta Hitler hubiera sido derrocado. El valor de una encíclica papal tiene tanto peso como una declaración ex cátedra, según Pío XII. Así mismo lo declaró en su encíclica “Humani Generis”, en la cual advirtió que cualquiera de sus encíclicas era tan obligatoria sobre la iglesia romana como cualquier declaración ex cátedra.

Los millones de católicos nazis hubieran seguido las directrices del papa antes que las órdenes del estado. Sin embargo, el papa NO HIZO NADA.

Además, ni Hitler, ni Mussolini, ni Himmler, ni ningún otro de los participantes claves del Holocausto fueron jamás excomulgados; siguieron siendo católicos hasta el fin, refugiados bajo el paraguas de la madre iglesia romana.

Lejos de ser reprendidos, los nazis fueron recompensados por Roma. Escribe Güenter Lewy: “Este encubrimiento de la verdad acerca de la cooperación católica fue tan audaz y exitoso que en Alemania...ni un solo obispo tuvo que renunciar a su cargo (por cooperar con los nazis). Todo lo contrario, al obispo Berning, que había trabajado hasta la caída de Hitler en el Concilio del estado de Prusia de Goering, en 1949 le dieron el título honorario de arzobispo. Von Papen, que ayudó a negociar el Concordato de 1933, fue ascendido a camarlengo secreto papal en 1959. Semejantes recompensas para hombres que estuvieron profundamente involucrados con el régimen nazi representan una burla a las figuras heroicas... que murieron peleando contra Hitler”(Ibid, p.321).

El mismo asesino arzobispo Stepinac fue elevado a la dignidad de cardenal por el mismo Pío XII después de la guerra.

Los defensores de Pío XII, insisten en decir que el silencio papal durante la guerra ante la realidad del Holocausto nazi fue debido a la “necesidad de que la Iglesia permaneciera neutral”. Pero ¿cómo la iglesia puede permanecer neutral ante algo así? La razón es, porque la iglesia de Roma, no es la Iglesia de Jesucristo.

Millones de verdaderos cristianos en todo el mundo estaban orando por el fin de las barbaridades; miles de ellos ayudaron a los judíos a escapar de la muerte, poniendo en peligro sus propias vidas y las de sus hijos. Sin embargo, agentes católicos, haciéndose pasar por protestantes, acusaban públicamente a los judíos y los entregaban a la Gestapo. Aún hoy en día, los judíos creen que los protestantes los traicionaron y que los verdaderos cristianos son sus enemigos (Los Padrinos, Chick Publications, p. 21).

No, el Vaticano no fue neutral en absoluto; Pío XII no fue neutral en absoluto; no nos engañemos. Conforme la guerra llegaba a su fin, la actitud visible del papa mostraba menos “neutralidad”. Pío XII hizo que en los campamentos de refugiados se supiera que “el Vaticano daría refugio a los fugitivos fascistas” (Aarons and Loftus, Unholy Trinity: Hows the Vatican´s Nazy Networks Betrayed Western Intelligence to the Soviets, N.Y. 1991)).

Los periodistas investigadores Mark Aarons y John Loftus, en su obra “Unholy Trinity: The Vatican, The Nazis and Soviet Intelligence”, escriben: “Bajo la dirección del papa Pío XII, oficiales del Vaticano como el monseñor Giovanni Montini (más tarde Pablo VI), supervisaron una de las más grandes obstrucciones a la justicia en la historia moderna...facilitando el escape de decenas de miles de nazis (criminales de guerra) al occidente, donde se suponía que los adiestrarían como “combatientes por la libertad”....así como también criminales de guerra fascistas de Europa Central, de Rusia, de Bielorrusia y de Ucrania” (Ibid, pp. 12, 13).

Secretamente, el Vaticano estuvo activamente implicado en la escapatoria de asesinos terribles, entre ellos, numerosos clérigos, desde sacerdotes a arzobispos. Esto es historia. El padre Vilim Cecelja, teniente coronel en la milicia de los Ustashis, que había organizado a 800 hombres para pelear junto con los nazis en Yugoslavia, formó parte del séquito de Ante Pavelic cuando éste último fue bendecido por Pío XII en Roma el 7 de mayo de 1941. Viendo venir la derrota nazi, el padre Cecelja fue a Viena en mayo del 1944 “para preparar el extremo austríaco de la red de escape”, y para fundar “la sucursal austríaca de la Cruz Roja en Croacia, lo cual le brindaría una cobertura ideal para su trabajo ilegal” (Ibid, p. 92).

Está muy claro lo que el Vaticano hizo después de la Guerra al respecto. Escriben los periodistas aludidos: “Lo que el Vaticano hizo después de la Segunda Guerra Mundial es un crimen. La evidencia es inequívoca: La Santa Sede ayudó a huir a fugitivos de la justicia internacional. Las rutas clandestinas se crearon con la intención de ayudar a criminales de guerra nazis buscados a escapar de la justicia... Hallamos que la ignorancia no es una defensa adecuada: Pío XII estaba perfectamente enterado de los crímenes de Ante Pavelic”. (Op. cit. p. 282).
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La carta de Pío XII dirigida al presidente Roosevelt

Cierto sector del Vaticano busca que “se eleve a los altares” a Pío XII. Sin embargo, una carta enviada por el papa Pío XII al presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, durante los días más oscuros del Holocausto ha vuelto a encender la controversia sobre los esfuerzos católicos por declarar santo a la anterior figura papal.
El "Jerusalem Post" ha informado que ha conseguido una copia de la carta de fecha 22 de junio de 1943, descubierta recientemente en los archivos de los Estados Unidos, en la que el Papa Pío XII expresa su oposición en cuanto a permitir que el movimiento Sionista creara una patria Judía en Palestina.

Años atrás, en el momento en que era entregada dicha carta por el representante especial del papa en los Estados Unidos, A. G. Cicognani, al Embajador Myron Taylor, enviado especial de Roosevelt, estando el programa nazi para erradicar al judaísmo europeo en plena actividad, el Vaticano se mantenía en silencio absoluto acerca de la cuestión. Esta carta en cuestión, encontrada por el Centro Simón Wiesenthal, se cree que es la primera expresión explícita de la política de Pío XII contra el Sionismo manifestada al gobierno americano. Dice la carta del pontífice:

“Es cierto que una vez Palestina fue habitada por la Raza Hebrea, pero no hay ningún axioma en la historia que justifique la necesidad de que un pueblo retorne al país que dejaron hace diecinueve siglos. Si se desea un 'Hogar Hebreo', no sería muy difícil encontrar un lugar más adecuado que la propia Palestina. Con el incremento de la población judía allí, nuevos y graves problemas internacionales surgirían”.

¡Qué poco conocía ese papa las Sagradas Escrituras donde claramente se nos dice que los judíos volverían a su tierra!El Rabino Marvin Hier, decano del Centro Simón Wiesenthal, dijo que la carta “es una acusación sumaria de Pío XII, porque dice básicamente que cuando el papa quiso expresar un punto de vista sobre el asunto sin duda alguna, lo dijo con toda claridad. ¿Dónde hay una carta similar dirigida a Adolf Hitler diciéndole que el Vaticano siente repugnancia por su política contra los Judíos? Pero en el fragor del Holocausto, el Vaticano supo cómo oponerse al Estado de Israel”.

Hier dijo que la carta se encontró hace dos semanas cuando investigaban sobre Pío XII, buscando encontrar apoyo a su candidatura para la canonización. Hasta ahora, no ha habido respuesta oficial todavía por el papado a partir de ser expuesto el contenido de la carta. El Rabino David Rosen, Jefe de la Oficina de la Liga Anti-Difamación de Israel y experto en las relaciones Católico-Judías, dijo que “ha sido conocida por mucho tiempo la política vergonzosa que la Santa Sede mantuvo durante ese período, y esto es justamente una confirmación del hecho”. Rosen dijo que el anti-Sionismo de Pío XII fue una continuación de la vieja postura política del Vaticano.

Continúa diciendo Hier: “...en presencia de supervivientes, decenas de miles que viven todavía sus últimos años, y que sus últimos años los vivieran sabiendo que la persona de la que no escucharon nada sino silencio, ha sido designada para santo - mucha gente alrededor del mundo dirá que un santo estaba vivo en el Vaticano durante el Holocausto. Eso es un insulto a la memoria del Holocausto, y un insulto a los sobrevivientes”.

La Asunción pionina

El 1 de noviembre de 1950, Pío XII, ex cátedra, obligó a toda la catolicidad romana a creer que la “Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María fue al final de su vida asumida al cielo en cuerpo y alma”. Según este infalible papa, el dogma de la Asunción había sido unánimemente creído en la Iglesia desde su mismo comienzo y de que está plenamente apoyado en la Escritura. Esto es totalmente falso. Ese dogma era del todo desconocido en la iglesia primitiva y no está apoyado en ninguna manera en la Escritura. Cuando Pío IX necesitó distraer la atención de la catolicidad romana a causa de sus muchos problemas con el estado, lanzó el dogma mariano de la inmaculada concepción; ahora tenemos a este Pío XII, en plena posguerra lanzando otra cortina de humo para “unir” a la catolicidad de su tiempo con otro dogma mariano como el de la asunción de María que nada tiene que ver ni con la realidad ni con la verdad histórica y escritural.
“La inmaculada concepción de María

“La inmaculada concepción de María (es decir, que María fue concebida sin pecado, como Jesús), su perpetua virginidad, y su asunción a los cielos en cuerpo y alma, son terribles y escandalosas mentiras de la Gran Ramera”. Un verdadero insulto a la verdadera María”

Eugenio Pacelli, Pío XII, murió el 9 de octubre de 1958 a los ochenta y dos años de edad.
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El final de la Guerra / La División Azul

Conforme al Dr. Rivera, el cardenal Agustín Bea en el Vaticano les dio a todos los jesuitas reunidos allí un resumen de cuanto había acontecido antes, durante y después de la II Guerra Mundial.

A medida que la guerra iba declinando, el ejército soviético, abastecido con las armas de los Estados Unidos, atacaba desde el este, mientras los aliados penetraban en Alemania y destruían el ejército hitleriano. En respuesta a una solicitud de Hitler, el general Franco le mandó su famosa División Azul, compuesta en su mayoría por soldados vascos (Los Padrinos, Chick Publications, p. 24).

Una división completa fue movilizada en tren a través de las líneas aliadas. En el tren ondeaba la bandera del Vaticano. A los aliados se les dijo que su misión era salvar curas y monjas que iban a ser asesinados. La realidad es que la División Azul peleó al lado de los alemanes en la defensa de Berlín.

El oro de los judíos

Cuando Adolfo Hitler se dio cuenta de que todo estaba perdido, se suicidó y el almirante Karl Doenitz, un católico romano, tomó el mando de la Alemania nazi. En lugar de devolver a España la División Azul, como habían prometido los nazis, el almirante Doenitz con el oro alemán, oro que pertenecía en gran parte a los judíos masacrados en los campos de exterminio, lo puso en aquel tren y lo envió a Suiza para ser puesto en los bancos suizos a nombre del Vaticano.

Esos españoles franquistas fueron traicionados, y la mayoría de sus componentes fueron a parar a prisiones comunistas. A los americanos se les dijo que el tren cargado de oro que atravesaba sus líneas era un “tren caritativo” del papa, y que portaba medicamentos para los heridos.

Al ver la bandera del papa, lo dejaron seguir sin ser inspeccionado. Los pocos supervivientes de la División Azul que volvieron a España fueron fusilados o puestos en manicomios para asegurarse de que la verdadera historia acerca del oro alemán se mantuviera en secreto ante el mundo. Pero los oficiales de la División Azul que fueron parte de esa conspiración volvieron en gloria y fueron recompensados (Ibid, p. 24).

“Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió defendiendo a la cristiandad, por tanto es incomprensible que no se puedan encontrar palabras para lamentar su muerte, cuando hubo tantas para exaltar su vida. Sobre sus restos mortales se alza su victoriosa figura moral. Que con la palma de los mártires Dios de a Hitler los laureles de la victoria”.

Esta oda a la estupidez y al desvarío, ¿de quién vino? Esta barbaridad fue publicada por la prensa española el día que Hitler se suicidó; fue difundida por la misma Santa Sede bajo la cubierta de la prensa franquista; un comunicado del Vaticano vía Madrid (The Secret History of the Jesuits, Paris, p. 163).
“En ese lugar se encontraron mil millones de marcos de aquella época en algo más de 500 bolsas, 8.600 lingotes de oro, monedas de oro francesas y suizas, decenas de maletas llenas de diamantes, perlas y piedras preciosas"

“En ese lugar se encontraron mil millones de marcos de aquella época en algo más de 500 bolsas, 8.600 lingotes de oro, monedas de oro francesas y suizas, decenas de maletas llenas de diamantes, perlas y piedras preciosas, todo ello robado la las víctimas de los campos de concentración, así como sacos llenos de dentaduras y coronas dentales de oro que sacaban a los judíos antes y después de ser ejecutados”

1. El plan “B” jesuita

Alemania estaba de nuevo en ruinas, así como el resto de Europa. Se rindió el 8 de mayo de 1945. El Vaticano estaba de nuevo en problemas. El hijo de Roma, el partido nazi, respaldado por el papa Pío XII, había fracasado, y el hijo odiado, el comunismo, era ahora el triunfador. Según el cardenal Bea, narrado por el Dr. Rivera, (Los Padrinos, p. 24), los jesuitas, siempre preparados para dar marcha atrás, habían tomado las siguientes medidas de precaución por si acaso perdían la guerra:

1. Hacer creer a todo el mundo que el Vaticano no había tenido nada que ver con la guerra, y al mismo tiempo, convencer al mundo de que el holocausto judío nunca había ocurrido.

2. Asegurarse de que los sacerdotes, monjas y monjes rebeldes fueran internados en campos de concentración alemanes, con lo que a la vez, convencerían al mundo de que también habían sido perseguidos.

3. Ordenar a algunas familias católicas y sacerdotes que protegieran a los judíos en sus hogares. En el futuro constituirían un excelente material propagandístico para películas, libros, etc.

4. Presentar un nuevo rostro al organizar el Concilio Vaticano II.

5. Elegir a un papa pro-comunista de detrás del Telón de Acero, para agradar a los comunistas (vencedores) y tratar de convertirlos al catolicismo, cumpliendo con su “profecía” de Fátima, en la cual el papa Pío XII estuvo tan involucrado. Este fue Karol Wojtyla, Juan Pablo II.

Acabó la II Guerra Mundial

Después de la II Guerra Mundial, el papa Pío XII rechazó abrazar al otro “hijo” del Vaticano, el comunismo. Al llegar al poder Juan XXIII, inició el Concilio Vaticano II el cual pretendió y logró ser un enorme cambio de imagen de la Iglesia de Roma. Por primera vez Roma hablaba de armonía, tolerancia, buenos deseos para todos, incluidos los protestantes a los cuales ya no llamaba herejes y anatema sino “hermanos separados”.

Eso hizo más daño aún, porque ha engañado a muchos evangélicos bien intencionados que han creído que Roma ha cambiado, sin saber que Roma jamás cambia. Juan XXIII dio su respaldo y protección a Fidel Castro, que en realidad, según el Dr. Rivera, es un “fiel católico y bien entrenado jesuita bajo juramento” (Los Padrinos, p. 31, Chick Publications).
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Los últimos papas hasta hoy

Con el nombre de JUAN XXIII (1958-1963), fue nombrado papa Angelo Giuseppe Roncalli. Los cardenales que se reunieron en cónclave a la muerte de Pío XII, llegaron a una solución de compromiso a la hora de elegir al nuevo papa.
“Juan XXIII coronado con la tiara triple, que representa poder absoluto sobre todo lo creado. ¡Qué blasfemia!”

“Juan XXIII coronado con la tiara triple, que representa poder absoluto sobre todo lo creado. ¡Qué blasfemia!”

Se plantearon el elegir un papa de transición, muy entrado en años y no muy conocido, que no fuera a crear problemas (¿sucesión apostólica?). Tenía que ser alguien manejable con el fin de dirigirle al cumplimiento del punto nº 4 del plan jesuita: El advenimiento del Concilio Vaticano II.

En el primer año de su pontificado, Juan XXIII se mostró como era habitual con todos los papas: conservador; no obstante, un año más tarde, empezó a cambiar de discurso y habló de “aggiornamento”, es decir, de la necesidad de una puesta al día, de una modernización.

Ese nuevo mensaje, que a muchos pilló por sorpresa, obedecía a la implementación del plan B jesuita, perdida la guerra (la II Guerra Mundial).

En 1962 comenzó el Concilio Vaticano II. El papa, tal y como estaba previsto, sólo vivió hasta ese punto. El concilio en cuestión lo presidiría otro papa, con otro talante muy distinto, Pablo VI.

PABLO VI (1963-1978). De nombre común Giovanni Battista Montini. Estuvo presente en la firma del concordato entre el nazi Von Papen y el entonces cardenal Pacelli.
“Montini, luego, Pablo VI, aparece a la derecha de la imagen, ayudando en la firma del concordato nazi, firmado por el impío Pío XII”

“Montini, luego, Pablo VI, aparece a la derecha de la imagen, ayudando en la firma del concordato nazi, firmado por el impío Pío XII”

Montini era perfectamente conocedor de las masacres de los Ustashis directamente a través del contacto en el Vaticano con Ante Pavelic, el líder asesino croata, cuando fue subsecretario de estado del papa Pío XII.

Conocedor fue también de todo lo que los nazis hicieron a los judíos en los campos de concentración, etc. etc., y conociendo...calló. Los periodistas de investigación Aarons y Loftus, autores de un magnífico libro que descubre al público innumerables secretos muy bien guardados del Vaticano, escriben en el mismo respecto a Ante Pavelic: “estaba viviendo dentro del Vaticano junto con otros criminales de guerra buscados” (“Unholy Trinity...” N.Y. 1991, comentario debajo de la foto nº 12).

En esos días, Ante Pavelic, estaba disfrazado de sacerdote mientras estaba escondido en el Vaticano, y se hizo muy amigo del monseñor Giovanni Battista Montini, posteriormente hecho papa con el nombre de Pablo VI.

Este fue un papa que despertó escasas simpatías en general. Defensor del celibato tradicional, instaurado por aquel Gregorio VII y que tantos males trajo a tantos clérigos. Sin base científica alguna, se opuso a los anticonceptivos declarándolo así en su encíclica “Humanae vitae” que provocó el debilitamiento de la credibilidad en la autoridad magistral de Roma en un gran número de católico-romanos.

Siguiendo el plan jesuita, favoreció el ecumenismo. De tal modo lo hizo, que una vez, dirigiéndose a Sri Chinmoy, uno de los líderes hindúes más influyentes del mundo, le dijo: “La vida hindú y la vida cristiana irán juntas. Su mensaje y mi mensaje son el mismo” (A Woman Rides the Beast, Hunt, p. 431).

Pablo VI, fue el primero de los papas hasta hoy en llevar en la mano la cruz torcida. Es el crucifijo, pero constituyendo una cruz torcida en forma de arco, y un cristo clavado en ella retorcido y grotesco. Se sabe que ese es un símbolo satanista de burla a Cristo.
“Montini, ese anticristo, fue el primero que empezó a empuñar ese sacrílego y satanista crucifijo retorcido, la llamada “cruz torcida”

“Montini, ese anticristo, fue el primero que empezó a empuñar ese sacrílego y satanista crucifijo retorcido, la llamada “cruz torcida”

También favoreció la apertura hacia el Este, preparando el camino para así cumplir con el punto nº 5 del plan B jesuita: Levantar un papa “comunista”. A la muerte de Montini, mientras se preparaba el advenimiento de ese papa de detrás del telón de acero, se decidió elegir a un papa de transición de nuevo (¿sucesión apostólica?); este fue:

JUAN PABLO I (1978). Albino Luciano, cardenal de Venecia, fue el nuevo papa, y sólo duró ¡un mes! Fue asesinado, así como una mayoría de papas lo fueron a lo largo de la historia, porque la filosofía a seguir siempre fue: “El fin justifica los medios”. La versión facilitada sobre su muerte no convenció a nadie. La ausencia de una autopsia fue un dato muy significativo. Luciano no entendió que fue elegido simplemente papa de transición, y se propuso “escarbar” en algunos estercoleros, uno de ellos en las cuentas del Banco Vaticano. Le costó caro. Le siguió:

JUAN PABLO II (1978-2005). El primer papa no italiano desde 1522. Polaco, de la ciudad de Cracovia, Karol Wojtila nació el 18 de mayo de 1920. Hijo de un oficial del ejército, perdió a su madre a los nueve años de edad. Fue su maestra, Felicia Wladrowska quien se ocupó de él. Fue ordenado sacerdote en 1946. Como dato curioso y a tener en consideración diremos que antes de esa fecha sufrió una crisis vocacional a causa del teatro. ¡De hecho llegó a ser un notable actor! A pesar de su apariencia de persona abierta y modernista, Juan Pablo II fue defensor a ultranza de la autoridad papal.

Llevó el título “Totus Tuus” en sus labios y en toda su figura y mensaje hasta el mismo ataúd que acogió su cuerpo. Ese “Todos Tuyos” (Totus Tuus) iba dirigido a la virgen. De hecho probablemente ese ha sido el papa más idólatra mariano e idólatra en general que jamás ha habido. Gran adorador en concreto, y entre todas, de la virgen de Guadalupe de México, falsa María donde las haya, y clarísimo demonio de poder. La autora católica y mejicana Valentina Alazraki en su libro “Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe”, dice así:

“Si se quisiera ilustrar la devoción que el Santo padre tiene a la Virgen de Guadalupe, bastaría recordar que sobre el escritorio de su estudio privado, al que Juan Pablo II se sienta para escribir sus discursos, sus cartas pastorales o sus encíclicas, se encuentra no una imagen de la Virgen Negra de Chestokowa, patrona de Polonia -como sería de esperar-, sino la efigie de nuestra Guadalupana. Y es que desde los principios mismos de su pontificado, lo puso bajo su protección y cuidado”.
“El archi idólatra mariano, Karol Wojtyla, hablando a ese muñeco, su diosa”

“El archi idólatra mariano, Karol Wojtyla, hablando a ese muñeco, su diosa”
“Besando la “cruz torcida”. Ese fetiche satánico lo empezó a llevar Pablo VI, y lo llevan los jefes del Vaticano hasta la fecha. Esa señal la conocen muy bien los luciferinos”

“Besando la “cruz torcida”. Ese fetiche satánico lo empezó a llevar Pablo VI, y lo llevan los jefes del Vaticano hasta la fecha. Esa señal la conocen muy bien los luciferinos”

Bancarrota del Banco Ambrosiano

Durante su papado, justo al inicio de la década de los 90, algo muy turbio salió a la luz. El 29 de mayo de 1990, se inició el proceso por la bancarrota del Banco Ambrosiano. A lo largo de la investigación, las tramas financieras del Vaticano se conocieron. El banco quebró fraudulentamente en 1982, en la que fue la peor de las bancarrotas sufridas por un banco italiano.

Su presidente, Roberto Calvi, apareció ahorcado poco después, colgado de un puente de Londres. Su amigo y socio, Michele Sindona murió en la cárcel al beber una taza de café con cianuro en 1986. Alguien les asesinó.

La investigación sobre el banco, que fue muy dificultosa por cierto, destapó una telaraña en la que se encontraba la mafia, la masonería, financieros y políticos, hasta los servicios secretos italianos, y el Vaticano por encima de todo ello.

La responsabilidad en la quiebra del “Banco del papa”, en la cual el nombre del arzobispo Paul C. Marcinckus estaba a la cabeza, se estimó en 1.200 millones de dólares, de los que devolvió 250 en 1984.

El arzobispo, en su calidad de presidente del Instituto para las Obras de Caridad (IOR), concedió avales y recomendaciones a Calvi. El presidente del Ambrosiano realizaba operaciones con esos avales por medio de bancos fantasmas y daba al IOR altísimos rendimientos.

Marcinckus y los dos administradores del Banco Vaticano, Menini y De Strobel, fueron reclamados por la magistratura italiana para ser procesados, al considerar que el IOR había estado implicado en dicha quiebra. No obstante, no siguió el proceso adelante, ya que la Santa Sede intervino. Ese mismo año Marcinckus cayó en desgracia y fue relevado de su cargo, y tras declarar que “el Vaticano es un barrio de lavanderas”, se retiró como párroco a su Chicago natal. ¡Cuánta oscuridad encierran los muros vaticanos!

Juan Pablo II, ha sido de los más activos. Cumpliendo con el designio jesuita de derrocar el comunismo, que en su día ellos favorecieran para sus intereses, fielmente actuó en esa dirección. La portada de la revista Time del 24 de febrero de 1992, mostraba fotografías del ex presidente Ronald Reagan y del papa en cuestión con esta alarmante leyenda:

“SANTA ALIANZA: Cómo Reagan y el Papa conspiraron para ayudar al movimiento Solidaridad de Polonia y acelerar el fallecimiento del comunismo”.

El artículo principal contaba cómo Reagan había “creído fervientemente en los beneficios, así como en las aplicaciones prácticas de la relación de Washington con el Vaticano. Uno de sus primeros objetivos como presidente, dice Reagan, era reconocer al Vaticano como un Estado “y hacerlo aliado”. Y desde luego que se volvieron aliados.

Según el Dr. Alberto Rivera, en su declaración frente cámara, recogida por Jim Arrabito (1950-1990), los Jesuitas alcanzaron a Reagan mucho antes de ser presidente, cuando de joven era una estrella de la pantalla, y en concreto interpretó el papel de un jugador de fútbol americano en la película “Knute Rockne”; ese fue su primer contacto con la Orden Jesuita (Alberto Rivera and Others speak of Jesuit Infiltration; spirituallysmart.com)

Cayó el muro de Berlín, se terminó la Guerra Fría, y el comunismo soviético se derrumbó. Toda una historia de intriga entre la CIA y los agentes mucho más eficaces del Vaticano. De hecho, el ex Secretario de Estado Norteamericano Alexander Haig, reconoció que “la información del Vaticano era absolutamente mejor y más rápida que la nuestra en todo aspecto”.

El mismo Mikhail Gorbachev, ex presidente de la Unión Soviética, dijo que el papa actual continuaría desempeñando “un gran papel político en la actual transición que está ocurriendo en Europa –siguió diciendo el ex líder comunista- los sucesos en la Europa del Este, no habrían sido posibles sin la presencia de este papa (Juan Pablo II), sin el gran papel, incluyendo el político, que él sabía cómo jugar en la escena mundial”(“World”, 6 de marzo de 1992); (A Woman Rides the Beast, Hunt, pp. 232,233, 234).

¿Cuándo el Señor Jesucristo mandó a sus discípulos a que se involucraran en los asuntos de este mundo? El dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así...” (Mateo 20: 25, 26).

Todas esas intrigas políticas, alianzas impías, y objetivos terrenales no son propios de la verdadera Esposa de Cristo, aunque sí son propios de la que así mismo se llama verdadera y única iglesia de Cristo: Roma. Por ello, el plan jesuita está en marcha a través del papa. La meta es acabar con todos sus oponentes, y establecer un Nuevo Orden Mundial donde su líder sea un hombre visible, reconocido por todos, en todos los estamentos, económico, social, religioso, político, militar. Inequívocamente, todo apunta al cumplimiento profético que encontramos en el libro de Apocalipsis capítulo trece. Es innegable que el que encarnará al Falso Profeta o segunda Bestia, será un para romano. Nótese que a pesar de que el catolicismo está cayendo por todas partes, la figura del papa romano, no sólo se mantiene, sino que se eleva ante los ojos de todos.

El catolicismo ordinario será destruido, pero el falso obispo romano será el jefe de la nueva iglesia mundial ecuménica, humanista, falsa y atroz.

Juan Pablo II ha sido el papa que más se ha movido en las esferas internacionales, evidentemente, preparando el camino del Falso Profeta (Ap. 13: 11). Ese llamado “testigo de esperanza” cumplió con su trabajo de anunciar al mundo la falsa esperanza; el surgimiento del Anticristo. Según un religioso destinado en el Vaticano, después de Juan Pablo II, “hay un fuerte deseo de un papado breve” (Diario El País, 28 Enero de 2001) ¿Será ese el caso del actual papa, Ratzinger, o quizás no será así? Sólo el tiempo lo dirá, y poco queda de este último.
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1. El último papa, hoy: Ratzinger

BENEDICTO XVI (1927-) De nombre común Joseph Alois Ratzinger, nacido Marktl am Inn en Baviera (Alemania), fue elegido como el 265º papa el 19 de abril de 2005 por los cardenales que votaron en el cónclave del 2005 tras el fallecimiento de Juan Pablo II. Ratzinger había sido nombrado cardenal por Pablo VI en 1977 y sirvió como asesor teológico durante el Concilio Vaticano II. En 1981 fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, (el sucesor del Santo Oficio o Santa Inquisición) por Juan Pablo II, quien lo nombró Decano del Colegio Cardenalicio y, como tal, cardenal-obispo de Ostia en 2002.
“Ratzinger de joven haciendo el saludo hitleriano. El perteneció a las juventudes de Hitler”

“Ratzinger de joven haciendo el saludo hitleriano. El perteneció a las juventudes de Hitler”
“Ratzinger con la cruz torcida”

“Ratzinger con la cruz torcida”
“Ratzinger queriendo agradar, hasta el punto de caer en el ridículo”

“Ratzinger queriendo agradar, hasta el punto de caer en el ridículo”

Es todavía demasiado pronto para saber a ciencia cierta que deparará ese papa al mundo, pero una cosa sí sabemos. El, al igual que su antecesor, está trabajando arduamente hacia “la construcción de un Nuevo Orden Mundial” (Julio César Pineda “PerfilinternacionaldeBenedictoXVI” -Globovisión. Com) y ya todos a estas alturas sabemos lo que en realidad significa ese manido “Nuevo Orden Mundial”; el Orden del Anticristo. En abril de 2005, Ratzinger fue incluido en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

Joseph Ratzinger, se convirtió en Abril del 2005 en el primer papa alemán después de casi mil años, y no hay que olvidar que Alemania es la cuna del nazismo, y que Adam Weishaupt quien fuera jesuita de alto rango, iniciara de puertas para afuera allí la orden de los Illuminati. Es sabido que esta organización – junto con muchas más y operando piramidalmente - desde sus inicios ha promovido el establecimiento de un gobierno de orden mundial, llamado Nuevo Orden Mundial, y que una vez establecido dicho orden mundial, entonces Lucifer presentaría a todos al gran mesías para todas las religiones.

Esta organización hoy en día es sumamente influyente en todos los poderes políticos del mundo, y tiene dominio total de la deuda externa del planeta tierra; en otras palabras las instituciones bancarias está subordinadas a ellos, así como los gobernantes políticos de las naciones. Esta organización se le conoce como la principal de la masonería, y su dios es Lucifer – es decir – el diablo (aunque no lo reconozcan así); son por tanto, luciferinos.

Ratzinger ha cambiado su discurso desde los tiempos en que era jefe de la Inquisición hasta ahora como papa. Actualmente, los esfuerzos de ese hombre hacia la causa ecuménica hubieran sido increíbles de creer, sólo unos pocos años atrás.

Benedicto XVI ha sido el primer papa en visitar la Cúpula de la Roca, uno de los lugares más sagrados del Islam. Benedicto XVI se convirtió en el primer papa que entrara en la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. El papa fue recibido a la entrada de la mezquita por el Gran Mufti de Jerusalén, Mohammed Hussein. Como se usa por tradición en los lugares santos musulmanes, el papa se descalzó para entrar en el lugar de oración. Benedicto XVI pronunció después un discurso en la Explanada de las Mezquitas, ante altos responsables religiosos musulmanes.

Todo ello redunda en algo absolutamente novedoso en el catolicismo desde el Concilio Vaticano II, y obedece a la consecución del plan B jesuita, que se corresponde con lo que el libro de Apocalipsis nos muestra, acerca de la unión de las religiones en una gran iglesia mundial, y a la cabeza ese hombre de pecado que exaltará al cristo de Satanás (Ap. 13: 11ss).

¿Será Ratzinger el Falso Profeta? Todavía no lo sabemos. En cuanto a su vida natural le que da poco ya, así que no es probable que llegue a serlo. No obstante, me atrevo a pensar que el próximo falso obispo de Roma lo llegue a ser. El tiempo es extremadamente corto ya.

Sinceramente creo que todo este paseo por la vida de esos falsos hombres de Dios, ha servido y servirá para abrir mucho los ojos de muchos. Esa es mi constante oración al Señor.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España. 2009
www.centrorey.org
FIN

Hitler, roma y los papas !!!

. Hitler y Roma

Al principio, la Iglesia romana se oponía a Hitler; le asustaba esos fanáticos con camisas marrones. Aquí estamos hablando del año 1930, cuando los nazis vencieron electoralmente y de forma estrepitosa. No obstante, cuando el movimiento hitleriano iba avanzando y conquistando en las urnas el voto popular, los obispos católicos empezaron a moderar sus críticas.

El voto de los católicos era abrumador, y los obispos no veían la manera de parar eso. Como siempre ha hecho Roma “si no puedes con tu enemigo, únete a él”. Por su parte Hitler, conocedor del pensamiento de la jerarquía romana, planeó sagazmente su estrategia.

Hitler anunció: “El gobierno del Reich considera que el cristianismo (es decir, el catolicismo), es el fundamento inamovible de la moral y del código moral de la nación, y atribuye el máximo valor a las relaciones amistosas con la Santa Sede, y está esforzándose por desarrollarlas”.

A los pocos días, los obispos alemanes retiraron públicamente toda la previa oposición al partido nazi. La estrategia de Hitler dio resultado, tal y como se la relató a Rauschning: “Tenemos que atrapar a los sacerdotes por la notoria avaricia e indulgencia para consigo mismos. Así podremos conciliar todas las cosas con ellos en perfecta paz y armonía... ¿Para qué altercar? Se van a tragar cualquier cosa con tal de poder mantener sus ventajas materiales” (H. Rauschning, The Voice of Destruction, N.Y., 1978, p. 11).

Aquí oímos una vez más la misma cantinela de siempre. El mismo Hitler lo declaró con claridad meridiana. Roma siempre ha buscado codiciosamente su beneficio a toda costa (Ap. 18: 3). Hasta tal punto se tragó Roma el anzuelo que, de todas ellas, Hitler fue la principal baza del Vaticano.

Contrariamente a lo que fue en un principio, en él llegaron a estar puestas todas las esperanzas de que se levantase un nuevo y neo-medieval sacro imperio romano germánico; el III Reich de Hitler, que debiera durar mil años, por torcida alusión al Milenio bíblico (Ap. 20), y que tanto deseaba (y desea) Roma.

Para Hitler, que como todo el mundo sabe, estuvo involucrado en el ocultismo, al cual fue iniciado ya desde muchacho por el abate del monasterio benedictino de Lambach, el cual era un consagrado ocultista, el cristianismo era en realidad el catolicismo romano. Esto es evidente por sus declaraciones. El dictador dijo una vez:

“Rechazo ese libro de Rosenberg. Fue escrito por un protestante. No es un libro del partido...como católico, nunca me siento cómodo en una iglesia evangélica o en sus estructuras...en cuanto a los judíos, sólo estoy continuando la misma política que la Iglesia Católica ha adoptado por mil quinientos años, que ha visto a los judíos como un peligro y los ha acorralado en ghettos, etc, porque Roma sabía cómo eran los judíos. No pongo raza sobre religión, pero sí veo el peligro en esta raza para la Iglesia y el Estado, y quizás estoy haciendo un gran servicio a la cristiandad”.

Este monstruo que fue Hitler, se identificaba con Roma y estaba en contra, por tanto, de evangélicos y judíos. ¿No tendría esto que dar que pensar a más de uno? Lo que Hitler decía de Roma en cuanto a su trato con los judíos era una realidad. No sólo Roma los metió en ghettos a lo largo de muchos centenares de años, también los condenó a la hoguera y buscó su exterminio.
“Adolfo Hitler conversando con el nuncio de Pío XII”

“Adolfo Hitler conversando con el nuncio de Pío XII”

Hasta tal punto ha llegado su soberbia y audacia que no ha tenido ningún inconveniente en hacer esto al pueblo de Dios. La matanza de judíos que realizó Hitler y sus secuaces, era perfectamente legal de acuerdo a las leyes canónicas del sistema romano. Toda una aberración se mire por donde se mire. Déjeme decirle que esto no ha cambiado un ápice.

Estas leyes siguen vigentes porque son dogma inalterable romano desde el Concilio de Trento. Desde 1212, por decreto papal, se requería de los judíos que usaran un distintivo visible y humillante, y se les prohibía ocupar cargos públicos. Esto fue hecho cumplir por los dominicos. Decretos papales adicionales prohibieron a los judíos, a los no católicos, y a los cristianos verdaderos, ser dueños de bienes raíces, vender mercancías nuevas, vivir y morir cerca de católico-romanos.

No hace tantos años, la misma svástica, principal símbolo nazi y antisemita, la cual los obispos alemanes, primero, y luego todo el Vaticano saludara con reverencia extrema, no era sino un símbolo ocultista y satánico, usado por la masonería, y que Hitler usó por recibirlo de manos de aquel abate satanista de Lambach. Un símbolo satánico, no sólo aceptado, sino venerado por toda la jerarquía católico romana, ¿podrá haber mayor ceguera que esta?, posiblemente sí, pero con esta, es bastante. Existe la ceguera fruto de una ingenua ignorancia, pero este no es el caso definitivamente.

A. Complot anticristiano y antijudío

En su afán por destruir el testimonio cristiano, algunos católico-romanos alemanes recibieron órdenes de unirse a las iglesias protestantes. Era esencial para poner en acción aquel diabólico complot que afectaría el pensamiento de los judíos por décadas. Aquellos católicos encubiertos trabajaron duro para ganarse la aceptación y la confianza de los pastores protestantes y sus congregaciones.

Así, cuando las atrocidades antijudías comenzaron, los agentes católicos, haciéndose pasar por protestantes, acusaban públicamente a los judíos y los entregaban a la Gestapo para enviarlos a los campos de exterminio. Aún hoy en día, los judíos creen que los protestantes les traicionaron y que los verdaderos cristianos son sus enemigos.

Esa misma táctica la está empleando el jesuitismo: introducir católicos militantes en las iglesias evangélicas, haciéndose pasar por cristianos, para destruir desde adentro.

El Vaticano tomó a mil judíos católico-romanos y los ocultó bajo los cerros del Vaticano mientras duró la guerra, ¿por qué?, por si acaso Hitler perdía. El Vaticano siempre se protege en caso de que sus planes fracasen. Con ese acto mencionado, pudieron proclamar al mundo que habían protegido a esos judíos de los nazis, y en este caso el papa Pío XII quedó muy bien ante la prensa internacional; y muchos aún siguen creyéndolo (“Los Padrinos”, Chick P. P. 21).
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La impía Acción Católica

Mientras los alemanes construían sus máquinas de guerra, los jesuitas se preparaban en los países que Hitler iba a invadir. Montaban “quintas columnas” (*) en Francia, Bélgica, etc. La Acción Católica era la quinta columna en aquellos países. “Los Padrinos, pág. 22, Chick Publications”

* (Una “quinta columna” es un ejército secreto en un país, listo para ayudar al enemigo a derrotar a su propia nación).

En Bélgica, los jesuitas Picard, Ardent y Foucalt, predicaban un “evangelio” hitleriano-fascista que llamaban “avivamiento espiritual”. De este modo se preparaba el camino para los tanques alemanes. En los Estados Unidos, el padre jesuita Coughlin, llamado el apóstol de la esvástica, llegaba a través de la radio a más de 20 millones de seguidores.

La “Public Broadcasting System”, en su programa televisivo del 6 de abril de 1994, dijo: “El padre Charles Coughlin, un sacerdote católico, era el portavoz antisemítico más influyente del país. Su programa de radio llegaba a millones de personas” (America and the Holocaust, Deceit and Indifference,, parte de “The American Experience”, serie de PBS, 6 de abril de 1994).

Coughlin decía: “La guerra alemana es una batalla por el cristianismo”. Este hombre era el encargado de las llamadas “células comandos” en los principales centros urbanos, que actuaban conforme a los métodos de los hijos de Loyola y eran entrenados por agentes nazis. (La historia secreta de los jesuitas, pag. 137). Así fue la Acción Católica en los Estados Unidos entre 1936 y 1942 (Enciclopedia Británica, vol. III).

En Francia, la “Acción Católica” fue descaradamente la quinta columna, bajo el nombre de Federación Nacional Católica. Los jesuitas decían a los católico romanos que el papa respaldaba a Hitler y que estaban listos para servir al ejército católico nazi cuando llegara el momento. Francia cayó a los treinta días de que los tanques alemanes la invadieran, gracias a la “Acción Católica “ (New Illustrated Encyclopedia of World History, p. 1048).
“El jesuita Charles Coughlin en plena efervescencia”

“El jesuita Charles Coughlin en plena efervescencia”

Hitler, Himmler y los Jesuitas

Seis largos y sangrientos años duró la Segunda Guerra Mundial. Una de las grandes fuentes de inteligencia militar de Hitler corría a través del Vaticano vía las confesiones auriculares católicas en todo el mundo. La información era un elemento vital.

Heinrich Himmler organizó la policía secreta alemana, la Gestapo, conforme a los principios de la Orden de los Jesuitas. El mismo Hitler dijo a sus colegas: “Himmler es algo así como nuestro Ignacio de Loyola”. (“Los Padrinos, pág. 23 Chick Publications”).

Dave Hunt también dice lo mismo al respecto: “En muchos aspectos, las SS se organizaron según el modelo de la Orden de los Jesuitas, que Himmler había estudiado y admirado. Es asombroso que el juramento de las SS terminara con “que Dios me ayude” - sigue diciendo Hunt: “Su catecismo consistía en una serie de preguntas y respuestas: “Pregunta: ¿por qué creemos en Alemania y en el Fuehrer? Respuesta: Porque creemos en Dios, creemos en la Alemania que él creó en su mundo, y en el Fuehrer Adolfo Hitler, a quien él nos ha enviado”(A Woman Rides the Beast”, Hunt. P. 286).

Hitler públicamente dijo respecto a los Jesuitas: “Ante todo, he aprendido de los Jesuitas. Y así también lo hizo Lenin...El mundo jamás ha conocido algo tan espléndido como la estructura jerárquica de la Iglesia Católica. Hubo muchísimas cosas que simplemente he apreciado de los jesuitas para ser usadas por el partido” (Manfred Barthel, The Jesuits; History and Legend of the Society of Jesus (New York, 1984), p. 266).

Muchos sacerdotes católico-romanos vistieron el uniforme negro de la policía secreta alemana. El padre Himmler, jesuíta y tío de Heinrich Himmler, era uno de los oficiales superiores de ese nefasto cuerpo policial. Fue mayormente a través de esta organización que seis y medio de millones de judíos sufrieron tortura y muerte en los campos de exterminio, ¡una perfecta inquisición moderna! Escuche bien esto: Los protestantes creyentes en la Biblia, que oraban por los judíos y trataban de ayudarlos, también fueron a los campos de concentración y exterminio.
“El arzobispo católico Stepinac con el nazi Ante Pavelic, líder del Ustashi en Croacia”

“El arzobispo católico Stepinac con el nazi Ante Pavelic, líder del Ustashi en Croacia”
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2. Lo que ocurría en Yugoslavia

En Yugoslavia, los “hermanos separados”, miembros de la Iglesia Ortodoxa Griega, eran asesinados por los Ustashis, grupo católico armado encabezado, como no, por jesuitas. Sus monstruosas torturas y masacres son casi impublicables (Ravening Wolves, Mónica Farrell, p. 44).

Estos fueron más asesinos si cabe que los propios nazis. Muchos sacerdotes católicos eran miembros del escuadrón de asesinos Ustashis; pero hagamos un poquito de historia. En su afán de, ahora sí, destruir el comunismo, el cual traicionaralos intereses del Vaticano en su día, este último no vaciló, ya en la década de los años veinte, en conspirar junto con un grupo que se le vino a llamar el Intermarium, un comité internacional clandestino que pretendía liberar las naciones “entre mares” (Báltico, Negro, Egeo, Jónico y Adriático).

El objetivo básico consistía en aislar a los comunistas al este de una nueva e hipotética Europa católica. Poco a poco ese Intermarium fue recibiendo cada vez más apoyo del Vaticano, a pesar de que ya en los años treinta, era definitivamente un grupo fascista e involucrado en el terrorismo internacional. Entre todos sus líderes destacaba por su maldad y sadismo Ante Pavelic.

Este hombre desarrollaría un gran servicio al Vaticano y al propio Hitler; de hecho llegó a convertirse en un jefe títere nazi en Yugoslavia. Su grupo, los Ustachis. Escribe Hunt:

“Este grupo de Ustachis estaba dirigido por el líder del Intermarium, Ante Pavelic, en asociación con el arzobispo croata Aloysius Stepinac. Estos dos archicriminales fueron responsables de numerosos asesinatos, incluyendo el del rey Alejandro de Yugoslavia y el de Barthou, ministro de relaciones exteriores de Francia (1934), así como también de Radich, líder croata del partido de los campesinos (1928)” (A Woman Rides the Beast, p. 309).

Radich sabía que el Vaticano estaba implicado en todo esto y lo había públicamente denunciado. El resultado de su denuncia fue su propio asesinato. La historia es muy larga y penosa para contarla entera aquí, decir que el objetivo en Croacia era el de destruir a todos los no católicos y no croatas. Escriben Scott y Jon Lee Anderson: “Esto significó que la matanza de serbios y la deportación de judíos a campos de ejecución nazis era la política oficial del estado llevada a cabo por bandas vigilantes de escuadrones de terror croatas que viajaban por los montes y valles en busca de familias no católicas” (Scott Anderson, Jon Lee Anderson , Inside the League, Dodd, Mead & Co., 1986).
“El títere pro nazi Ante Pavelic”

“El títere pro nazi Ante Pavelic”
“El títere pro nazi Ante Pavelic saludando a Hitler”

“El títere pro nazi Ante Pavelic saludando a Hitler”

AntePavelic alardeaba de que Croacia había resuelto del todo el “problema judío”. Los 50.000 judíos que había en Croacia cuando empezó la Guerra, fueron rápidamente asesinados o deportados a los campos de exterminio nazis, sobre todo a Auschwitz. Escribe Hunt: “La mayoría del clero católico en Croacia estaba fanáticamente detrás de Pavelic y de su régimen increíblemente impío. Pavelic hasta dio medallas a monjas y sacerdotes, revelando el hecho de que muchos de ellos participaron activamente junto con los milicianos de la Ushtashi” (A Woman Rides the Beast, p. 311).
“El asesino Ante Pavelic con monjas católicas”

“El asesino Ante Pavelic con monjas católicas”

La realidad, horrible por necesidad, es que tanto en Yugoslavia, Ucrania, y en todos lo frentes, los sacerdotes, obispos y cardenales católico-romanos, con el conocimiento total del Vaticano, participaron y dieron su bendición a algunas de las masacres más sangrientas de la Guerra, con la intención de dar al catolicismo romano el control de esas regiones.

Un monje franciscano, Miroslav Filipovic, fue el comandante del campo de exterminio de Jasenovac, luciendo uniforme de Ustashi. El campo de concentración de Jasenovac, se distinguió por el número de prisioneros jóvenes que allí se enviaron. En 1942 el campo tenía más de 24.000 jóvenes prisioneros de religión ortodoxa; 12.000 de ellos fueron masacrados a sangre fría; muchos de ellos muertos por inanición (existe total documentación al respecto).
“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, fraile franciscano, también fascista. A la izquierda, en su hábito de fraile. A la derecha, con su uniforme Ustashe."

“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, fraile franciscano, también fascista. A la izquierda, en su hábito de fraile. A la derecha, con su uniforme Ustashe."
“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, celebrando misa en Banja Luka”

“El asesino Miroslav Filipovic-Majstorovic, celebrando misa en Banja Luka”

Durante el tiempo que el franciscano Filipovic comandó el campo, dirigió la exterminación de no menos de 100.000 víctimas. Poco antes, el arzobispo Stepinac ordenó a todo el clero croata a que apoyara al nuevo estado Ustashi. Está muy bien documentada toda la forma en que el clero romanista estuvo involucrado, ya en la participación activa, o en bendecir el Holocausto llevado a cabo por los ustashis, teniendo entre sus filas a numerosísimos sacerdotes.

Un cura llamado Iván Raguz, repetidamente urgía la matanza de todos los serbios, incluyendo niños, para que: “Ni siquiera las semillas de las bestias queden”. (“Cortinas de Humo” J.T.C., p. 29).

“Los Ustashis casi siempre usaron las armas más primitivas, como trinches, espadas, martillos, serruchos y hachas, para torturar a sus víctimas antes de ejecutarlas. Quebraban las piernas, arrancaban la piel, cegaban cortando los ojos con cuchillas y aún se los arrancaban de las cuencas. Esta información está bien documentada con fotografías y testimonio juramentado de los supervivientes. No perdonaron a mujeres ni niños. Para citar algo: En las aldeas entre Vlasenica y Kladan, las tropas ocupantes nazis descubrieron a niños que habían sido empalados (atravesados con palos como aves para asar) por los Ustashis, los curas católicos abogaban por la matanza de niños” (Ibid, pp. 29, 30, 33).

Todo esto es demasiado horrible, pero fue real. El motivo de toda esta barbarie, réplica exacta de las acaecidas en la Edad Media e instigadas por los propios papas a través de la Inquisición y anterior (véase la comandada por Inocencio III contra los Albigenses, por ejemplo), no era sino obligar a todos los no católicos: Ortodoxos (serbios) y judíos a convertirse al catolicismo romano. Escribe Hunt: “El arzobispo Stepinac encabezaba el comité que era responsable de las “conversiones” forzadas al catolicismo romano bajo pena de muerte, y era también el Vicario Apostólico Militar Supremo del Ejército Ustashi, que efectuó la matanza de los que rehusaron convertirse. A Stepinac se le conocía como el “Padre Confesor” de los Ustashi, y continuamente otorgaba la bendición de la Santa Madre Iglesia a sus miembros y actividades” (A Woman Rides the Beast, p. 312).

El número de víctimas asesinadas en Yugoslavia excedieron al millón. En los juicios de crímenes de guerra se estimó que de 700.000 a 900.000 víctimas fueron torturadas y ejecutadas en los 24 campos de exterminio dentro de Croacia (Los Angeles Times, 19 enero de 1988, p. 22).Decenas de miles nunca llegaron a los campos; muchos eran judíos, pero la mayoría eran serbios de fe ortodoxa a quienes se les dio la alternativa entre convertirse al catolicismo romano o morir. La mayoría optaron por lo segundo.

Ante la matanza de serbios y judíos, el obispo católico de Mostar se lamentó, pero no de ésta, sino de que si “las autoridades hubieran sabido manejar las conversiones al catolicismo con destreza e inteligencia...el número de católicos habría aumentado al menos en unos 500.000 o 600.000” (Anderson & Anderson, Inside the League, Dodd, Mead & Co., 1986, pp. 27-28).

Después de la guerra, el arzobispo “padre confesor” Aloysius Stepinac fue arrestado por el gobierno yugoslavo y sentenciado a diecisiete años de prisión por sus crímenes. Al pronto, la poderosísima y sutil máquina de propaganda del Vaticano se puso en marcha presentando a Stepinac como un héroe y víctima de los comunistas. A los muy pocos años, el arzobispo estaba libre.
“El arzobispo católico Aloysius Stepinac con nazis de Ustashi”

“El arzobispo católico Aloysius Stepinac con nazis de Ustashi”

Andrija Artukovic, ministro del interior y ministro de justicia bajo Ante Pavelic posteriormente, voló a los Estados Unidos después de haber supervisado el asesinato de casi un millón de personas (la mayoría miembros de la Iglesia Ortodoxa). Yugoslavia estuvo a punto de extraditar a Artukovic para que pagara por sus crímenes, pero gracias a la institución católico-romana por mano del cardenal Spellman, los servicios de inmigración y de inteligencia de los Estados Unidos bloquearon su extradición a Yugoeslavia. En 1986 se le describió como “probablemente el criminal de guerra más importante todavía vivo y no castigado en la actualidad” (Anderson & Anderson, op. cit. p. 296 / Los Angeles Times, 19 de enero de 1988, 1ª parte, pp. 20, 22)).

Este Andrija, justificándose, llegó a decir: “Yo fui guiado por los principios morales de la iglesia católica”

Ante Pavelic, el líder ustashi, logró eludir el cerco, disfrazándose de cura católico. Llegó a Roma, donde el Vaticano lo escondió. Allí se reunía frecuentemente con Giovanni Montini, el subsecretario de estado del papa Pío XII, el que llegaría a ser papa también con el nombre de Pablo VI.

Montini, había sabido por años lo que los Ustashi estaban haciendo. Algún tiempo después, huyó a la Argentina a través de las acostumbradas rutas clandestinas vaticanas. Una vez allí llegó a ser asesor de seguridad de Juan Perón el dictador argentino. A punto de ser asesinado por sus propios ex camaradas, huyó del complot contra él y se refugió en Madrid, España, donde murió de muerte natural en diciembre de 1959. Ese día, el entonces papa Juan XXIII pronunció su bendición personal sobre su cadáver.
“Andrija Artukovic junto a un cura católico”

“Andrija Artukovic junto a un cura católico”
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3. El impío Pío XII

Volviendo a la historia de los papas, ahora le toca el turno a Pío XII. Su nombre común fue Eugenio Pacelli, hijo de una ilustre familia romana. Según Gelmi, “...se le reprochó la mentalidad clerical, las actitudes teatrales, un desacertado favoritismo, cierta propensión al nepotismo y temperamento autoritario”.

No fue neutral en el conflicto mundial como se cree; Pío XII, llegó al poder rogando por la victoria nazi. Simón Wiesenthal, el judío “cazador” de nazis le ha acusado de colaborar en la fuga de criminales de guerra nazis tras la derrota del ejército alemán; de esto veremos más.

El canciller Konrad Adenauer dijo: “Hasta ahora los alemanes no necesitaban un cardenal propio en la curia, porque tenían al papa”.

A pesar de que su discurso público era a menudo de advertencia contra el abuso de los derechos humanos, paradójicamente guardó siempre un silencio cómplice con respecto al exterminio de aquellos 6 millones de judíos en el holocausto nazi.

Independientemente de su fuero interno, él no podía condenar algo que hubiera contradicho no sólo el sentir, sino la actuación de su Iglesia a lo largo de los siglos (piénsese en la Inquisición).

Los historiadores imparciales, concuerdan en declarar que ese silencio del papa alentó a Hitler en su genocidio, por aquello de que “quien calla, otorga”. La realidad es que Pío XII fue un buen teórico. Hacía alarde de que él era el protector de la moral en el mundo. En su primera encíclica, dada a conocer en octubre de 1939, decía: “En el cumplimiento de nuestro deber, no nos dejaremos influir por consideraciones terrenas ni nos detendrán la desconfianza ni la oposición...”. Estas palabras resultaron del todo huecas.

El mismo día que Pío XII comenzó su papado, Mussolini echó de Italia a 69.000 judíos y este papa no dijo nada. Unas semanas más tarde, Italia invadió Albania, y el papa Pío protestó, no a causa de la invasión de un país, además de manera cruel, sino porque dicha invasión se realizó en un “Viernes Santo” (Avro Manhattan, The Vatican in World Politics –Horizon Press, 1949).

Guenter Lewy, historiador e investigador escribió: “Cuando miles de antinazis alemanes fueron torturados hasta la muerte en los campos de concentración de Hitler, cuando la clase docta de Polonia fue masacrada, cuando cientos de miles de rusos murieron porque los trataban como esclavos subhumanos, y cuando 6.000.000 de seres humanos eran asesinados porque no eran arios, los oficiales de la iglesia católica en Alemania alentaban al régimen que perpetraba estos crímenes. El papa en Roma, el líder espiritual y maestro supremo de la moral de la iglesia católica romana, permaneció callado” (Lewy, The Catholic Church and Nazy Germany (McGraw-Hill, 1964), p. 341).

Cuando se le preguntó al papa Pío XII si no iba a protestar por la exterminación de los judíos, este respondió “cándidamente”: “No se olvide de que millones de católicos están en los ejércitos alemanes. ¿Acaso les voy a crear conflictos de conciencia?”

¡¿Qué les parece esta respuesta!?. En otras palabras, cuando el mal es tan grande que rebosa la medida imaginable, es mejor no decir nada para no “crear conflictos de conciencia”, ¡increíble!
“El impío Pío XII, en su ostentosa, escandalosa y ridícula apariencia papal, propia de los césares romanos”

“El impío Pío XII, en su ostentosa, escandalosa y ridícula apariencia papal, propia de los césares romanos”

La realidad es que si Pío XII hubiera escrito una encíclica denunciando el Holocausto y otras barbaridades nazis, muy posiblemente, no sólo se hubieran detenido estas atrocidades, sino que hasta Hitler hubiera sido derrocado. El valor de una encíclica papal tiene tanto peso como una declaración ex cátedra, según Pío XII. Así mismo lo declaró en su encíclica “Humani Generis”, en la cual advirtió que cualquiera de sus encíclicas era tan obligatoria sobre la iglesia romana como cualquier declaración ex cátedra.

Los millones de católicos nazis hubieran seguido las directrices del papa antes que las órdenes del estado. Sin embargo, el papa NO HIZO NADA.

Además, ni Hitler, ni Mussolini, ni Himmler, ni ningún otro de los participantes claves del Holocausto fueron jamás excomulgados; siguieron siendo católicos hasta el fin, refugiados bajo el paraguas de la madre iglesia romana.

Lejos de ser reprendidos, los nazis fueron recompensados por Roma. Escribe Güenter Lewy: “Este encubrimiento de la verdad acerca de la cooperación católica fue tan audaz y exitoso que en Alemania...ni un solo obispo tuvo que renunciar a su cargo (por cooperar con los nazis). Todo lo contrario, al obispo Berning, que había trabajado hasta la caída de Hitler en el Concilio del estado de Prusia de Goering, en 1949 le dieron el título honorario de arzobispo. Von Papen, que ayudó a negociar el Concordato de 1933, fue ascendido a camarlengo secreto papal en 1959. Semejantes recompensas para hombres que estuvieron profundamente involucrados con el régimen nazi representan una burla a las figuras heroicas... que murieron peleando contra Hitler”(Ibid, p.321).

El mismo asesino arzobispo Stepinac fue elevado a la dignidad de cardenal por el mismo Pío XII después de la guerra.

Los defensores de Pío XII, insisten en decir que el silencio papal durante la guerra ante la realidad del Holocausto nazi fue debido a la “necesidad de que la Iglesia permaneciera neutral”. Pero ¿cómo la iglesia puede permanecer neutral ante algo así? La razón es, porque la iglesia de Roma, no es la Iglesia de Jesucristo.

Millones de verdaderos cristianos en todo el mundo estaban orando por el fin de las barbaridades; miles de ellos ayudaron a los judíos a escapar de la muerte, poniendo en peligro sus propias vidas y las de sus hijos. Sin embargo, agentes católicos, haciéndose pasar por protestantes, acusaban públicamente a los judíos y los entregaban a la Gestapo. Aún hoy en día, los judíos creen que los protestantes los traicionaron y que los verdaderos cristianos son sus enemigos (Los Padrinos, Chick Publications, p. 21).

No, el Vaticano no fue neutral en absoluto; Pío XII no fue neutral en absoluto; no nos engañemos. Conforme la guerra llegaba a su fin, la actitud visible del papa mostraba menos “neutralidad”. Pío XII hizo que en los campamentos de refugiados se supiera que “el Vaticano daría refugio a los fugitivos fascistas” (Aarons and Loftus, Unholy Trinity: Hows the Vatican´s Nazy Networks Betrayed Western Intelligence to the Soviets, N.Y. 1991)).

Los periodistas investigadores Mark Aarons y John Loftus, en su obra “Unholy Trinity: The Vatican, The Nazis and Soviet Intelligence”, escriben: “Bajo la dirección del papa Pío XII, oficiales del Vaticano como el monseñor Giovanni Montini (más tarde Pablo VI), supervisaron una de las más grandes obstrucciones a la justicia en la historia moderna...facilitando el escape de decenas de miles de nazis (criminales de guerra) al occidente, donde se suponía que los adiestrarían como “combatientes por la libertad”....así como también criminales de guerra fascistas de Europa Central, de Rusia, de Bielorrusia y de Ucrania” (Ibid, pp. 12, 13).

Secretamente, el Vaticano estuvo activamente implicado en la escapatoria de asesinos terribles, entre ellos, numerosos clérigos, desde sacerdotes a arzobispos. Esto es historia. El padre Vilim Cecelja, teniente coronel en la milicia de los Ustashis, que había organizado a 800 hombres para pelear junto con los nazis en Yugoslavia, formó parte del séquito de Ante Pavelic cuando éste último fue bendecido por Pío XII en Roma el 7 de mayo de 1941. Viendo venir la derrota nazi, el padre Cecelja fue a Viena en mayo del 1944 “para preparar el extremo austríaco de la red de escape”, y para fundar “la sucursal austríaca de la Cruz Roja en Croacia, lo cual le brindaría una cobertura ideal para su trabajo ilegal” (Ibid, p. 92).

Está muy claro lo que el Vaticano hizo después de la Guerra al respecto. Escriben los periodistas aludidos: “Lo que el Vaticano hizo después de la Segunda Guerra Mundial es un crimen. La evidencia es inequívoca: La Santa Sede ayudó a huir a fugitivos de la justicia internacional. Las rutas clandestinas se crearon con la intención de ayudar a criminales de guerra nazis buscados a escapar de la justicia... Hallamos que la ignorancia no es una defensa adecuada: Pío XII estaba perfectamente enterado de los crímenes de Ante Pavelic”. (Op. cit. p. 282).
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La carta de Pío XII dirigida al presidente Roosevelt

Cierto sector del Vaticano busca que “se eleve a los altares” a Pío XII. Sin embargo, una carta enviada por el papa Pío XII al presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, durante los días más oscuros del Holocausto ha vuelto a encender la controversia sobre los esfuerzos católicos por declarar santo a la anterior figura papal.
El "Jerusalem Post" ha informado que ha conseguido una copia de la carta de fecha 22 de junio de 1943, descubierta recientemente en los archivos de los Estados Unidos, en la que el Papa Pío XII expresa su oposición en cuanto a permitir que el movimiento Sionista creara una patria Judía en Palestina.

Años atrás, en el momento en que era entregada dicha carta por el representante especial del papa en los Estados Unidos, A. G. Cicognani, al Embajador Myron Taylor, enviado especial de Roosevelt, estando el programa nazi para erradicar al judaísmo europeo en plena actividad, el Vaticano se mantenía en silencio absoluto acerca de la cuestión. Esta carta en cuestión, encontrada por el Centro Simón Wiesenthal, se cree que es la primera expresión explícita de la política de Pío XII contra el Sionismo manifestada al gobierno americano. Dice la carta del pontífice:

“Es cierto que una vez Palestina fue habitada por la Raza Hebrea, pero no hay ningún axioma en la historia que justifique la necesidad de que un pueblo retorne al país que dejaron hace diecinueve siglos. Si se desea un 'Hogar Hebreo', no sería muy difícil encontrar un lugar más adecuado que la propia Palestina. Con el incremento de la población judía allí, nuevos y graves problemas internacionales surgirían”.

¡Qué poco conocía ese papa las Sagradas Escrituras donde claramente se nos dice que los judíos volverían a su tierra!El Rabino Marvin Hier, decano del Centro Simón Wiesenthal, dijo que la carta “es una acusación sumaria de Pío XII, porque dice básicamente que cuando el papa quiso expresar un punto de vista sobre el asunto sin duda alguna, lo dijo con toda claridad. ¿Dónde hay una carta similar dirigida a Adolf Hitler diciéndole que el Vaticano siente repugnancia por su política contra los Judíos? Pero en el fragor del Holocausto, el Vaticano supo cómo oponerse al Estado de Israel”.

Hier dijo que la carta se encontró hace dos semanas cuando investigaban sobre Pío XII, buscando encontrar apoyo a su candidatura para la canonización. Hasta ahora, no ha habido respuesta oficial todavía por el papado a partir de ser expuesto el contenido de la carta. El Rabino David Rosen, Jefe de la Oficina de la Liga Anti-Difamación de Israel y experto en las relaciones Católico-Judías, dijo que “ha sido conocida por mucho tiempo la política vergonzosa que la Santa Sede mantuvo durante ese período, y esto es justamente una confirmación del hecho”. Rosen dijo que el anti-Sionismo de Pío XII fue una continuación de la vieja postura política del Vaticano.

Continúa diciendo Hier: “...en presencia de supervivientes, decenas de miles que viven todavía sus últimos años, y que sus últimos años los vivieran sabiendo que la persona de la que no escucharon nada sino silencio, ha sido designada para santo - mucha gente alrededor del mundo dirá que un santo estaba vivo en el Vaticano durante el Holocausto. Eso es un insulto a la memoria del Holocausto, y un insulto a los sobrevivientes”.

La Asunción pionina

El 1 de noviembre de 1950, Pío XII, ex cátedra, obligó a toda la catolicidad romana a creer que la “Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María fue al final de su vida asumida al cielo en cuerpo y alma”. Según este infalible papa, el dogma de la Asunción había sido unánimemente creído en la Iglesia desde su mismo comienzo y de que está plenamente apoyado en la Escritura. Esto es totalmente falso. Ese dogma era del todo desconocido en la iglesia primitiva y no está apoyado en ninguna manera en la Escritura. Cuando Pío IX necesitó distraer la atención de la catolicidad romana a causa de sus muchos problemas con el estado, lanzó el dogma mariano de la inmaculada concepción; ahora tenemos a este Pío XII, en plena posguerra lanzando otra cortina de humo para “unir” a la catolicidad de su tiempo con otro dogma mariano como el de la asunción de María que nada tiene que ver ni con la realidad ni con la verdad histórica y escritural.
“La inmaculada concepción de María

“La inmaculada concepción de María (es decir, que María fue concebida sin pecado, como Jesús), su perpetua virginidad, y su asunción a los cielos en cuerpo y alma, son terribles y escandalosas mentiras de la Gran Ramera”. Un verdadero insulto a la verdadera María”

Eugenio Pacelli, Pío XII, murió el 9 de octubre de 1958 a los ochenta y dos años de edad.
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El final de la Guerra / La División Azul

Conforme al Dr. Rivera, el cardenal Agustín Bea en el Vaticano les dio a todos los jesuitas reunidos allí un resumen de cuanto había acontecido antes, durante y después de la II Guerra Mundial.

A medida que la guerra iba declinando, el ejército soviético, abastecido con las armas de los Estados Unidos, atacaba desde el este, mientras los aliados penetraban en Alemania y destruían el ejército hitleriano. En respuesta a una solicitud de Hitler, el general Franco le mandó su famosa División Azul, compuesta en su mayoría por soldados vascos (Los Padrinos, Chick Publications, p. 24).

Una división completa fue movilizada en tren a través de las líneas aliadas. En el tren ondeaba la bandera del Vaticano. A los aliados se les dijo que su misión era salvar curas y monjas que iban a ser asesinados. La realidad es que la División Azul peleó al lado de los alemanes en la defensa de Berlín.

El oro de los judíos

Cuando Adolfo Hitler se dio cuenta de que todo estaba perdido, se suicidó y el almirante Karl Doenitz, un católico romano, tomó el mando de la Alemania nazi. En lugar de devolver a España la División Azul, como habían prometido los nazis, el almirante Doenitz con el oro alemán, oro que pertenecía en gran parte a los judíos masacrados en los campos de exterminio, lo puso en aquel tren y lo envió a Suiza para ser puesto en los bancos suizos a nombre del Vaticano.

Esos españoles franquistas fueron traicionados, y la mayoría de sus componentes fueron a parar a prisiones comunistas. A los americanos se les dijo que el tren cargado de oro que atravesaba sus líneas era un “tren caritativo” del papa, y que portaba medicamentos para los heridos.

Al ver la bandera del papa, lo dejaron seguir sin ser inspeccionado. Los pocos supervivientes de la División Azul que volvieron a España fueron fusilados o puestos en manicomios para asegurarse de que la verdadera historia acerca del oro alemán se mantuviera en secreto ante el mundo. Pero los oficiales de la División Azul que fueron parte de esa conspiración volvieron en gloria y fueron recompensados (Ibid, p. 24).

“Adolfo Hitler, hijo de la Iglesia Católica, murió defendiendo a la cristiandad, por tanto es incomprensible que no se puedan encontrar palabras para lamentar su muerte, cuando hubo tantas para exaltar su vida. Sobre sus restos mortales se alza su victoriosa figura moral. Que con la palma de los mártires Dios de a Hitler los laureles de la victoria”.

Esta oda a la estupidez y al desvarío, ¿de quién vino? Esta barbaridad fue publicada por la prensa española el día que Hitler se suicidó; fue difundida por la misma Santa Sede bajo la cubierta de la prensa franquista; un comunicado del Vaticano vía Madrid (The Secret History of the Jesuits, Paris, p. 163).
“En ese lugar se encontraron mil millones de marcos de aquella época en algo más de 500 bolsas, 8.600 lingotes de oro, monedas de oro francesas y suizas, decenas de maletas llenas de diamantes, perlas y piedras preciosas"

“En ese lugar se encontraron mil millones de marcos de aquella época en algo más de 500 bolsas, 8.600 lingotes de oro, monedas de oro francesas y suizas, decenas de maletas llenas de diamantes, perlas y piedras preciosas, todo ello robado la las víctimas de los campos de concentración, así como sacos llenos de dentaduras y coronas dentales de oro que sacaban a los judíos antes y después de ser ejecutados”

1. El plan “B” jesuita

Alemania estaba de nuevo en ruinas, así como el resto de Europa. Se rindió el 8 de mayo de 1945. El Vaticano estaba de nuevo en problemas. El hijo de Roma, el partido nazi, respaldado por el papa Pío XII, había fracasado, y el hijo odiado, el comunismo, era ahora el triunfador. Según el cardenal Bea, narrado por el Dr. Rivera, (Los Padrinos, p. 24), los jesuitas, siempre preparados para dar marcha atrás, habían tomado las siguientes medidas de precaución por si acaso perdían la guerra:

1. Hacer creer a todo el mundo que el Vaticano no había tenido nada que ver con la guerra, y al mismo tiempo, convencer al mundo de que el holocausto judío nunca había ocurrido.

2. Asegurarse de que los sacerdotes, monjas y monjes rebeldes fueran internados en campos de concentración alemanes, con lo que a la vez, convencerían al mundo de que también habían sido perseguidos.

3. Ordenar a algunas familias católicas y sacerdotes que protegieran a los judíos en sus hogares. En el futuro constituirían un excelente material propagandístico para películas, libros, etc.

4. Presentar un nuevo rostro al organizar el Concilio Vaticano II.

5. Elegir a un papa pro-comunista de detrás del Telón de Acero, para agradar a los comunistas (vencedores) y tratar de convertirlos al catolicismo, cumpliendo con su “profecía” de Fátima, en la cual el papa Pío XII estuvo tan involucrado. Este fue Karol Wojtyla, Juan Pablo II.

Acabó la II Guerra Mundial

Después de la II Guerra Mundial, el papa Pío XII rechazó abrazar al otro “hijo” del Vaticano, el comunismo. Al llegar al poder Juan XXIII, inició el Concilio Vaticano II el cual pretendió y logró ser un enorme cambio de imagen de la Iglesia de Roma. Por primera vez Roma hablaba de armonía, tolerancia, buenos deseos para todos, incluidos los protestantes a los cuales ya no llamaba herejes y anatema sino “hermanos separados”.

Eso hizo más daño aún, porque ha engañado a muchos evangélicos bien intencionados que han creído que Roma ha cambiado, sin saber que Roma jamás cambia. Juan XXIII dio su respaldo y protección a Fidel Castro, que en realidad, según el Dr. Rivera, es un “fiel católico y bien entrenado jesuita bajo juramento” (Los Padrinos, p. 31, Chick Publications).
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Los últimos papas hasta hoy

Con el nombre de JUAN XXIII (1958-1963), fue nombrado papa Angelo Giuseppe Roncalli. Los cardenales que se reunieron en cónclave a la muerte de Pío XII, llegaron a una solución de compromiso a la hora de elegir al nuevo papa.
“Juan XXIII coronado con la tiara triple, que representa poder absoluto sobre todo lo creado. ¡Qué blasfemia!”

“Juan XXIII coronado con la tiara triple, que representa poder absoluto sobre todo lo creado. ¡Qué blasfemia!”

Se plantearon el elegir un papa de transición, muy entrado en años y no muy conocido, que no fuera a crear problemas (¿sucesión apostólica?). Tenía que ser alguien manejable con el fin de dirigirle al cumplimiento del punto nº 4 del plan jesuita: El advenimiento del Concilio Vaticano II.

En el primer año de su pontificado, Juan XXIII se mostró como era habitual con todos los papas: conservador; no obstante, un año más tarde, empezó a cambiar de discurso y habló de “aggiornamento”, es decir, de la necesidad de una puesta al día, de una modernización.

Ese nuevo mensaje, que a muchos pilló por sorpresa, obedecía a la implementación del plan B jesuita, perdida la guerra (la II Guerra Mundial).

En 1962 comenzó el Concilio Vaticano II. El papa, tal y como estaba previsto, sólo vivió hasta ese punto. El concilio en cuestión lo presidiría otro papa, con otro talante muy distinto, Pablo VI.

PABLO VI (1963-1978). De nombre común Giovanni Battista Montini. Estuvo presente en la firma del concordato entre el nazi Von Papen y el entonces cardenal Pacelli.
“Montini, luego, Pablo VI, aparece a la derecha de la imagen, ayudando en la firma del concordato nazi, firmado por el impío Pío XII”

“Montini, luego, Pablo VI, aparece a la derecha de la imagen, ayudando en la firma del concordato nazi, firmado por el impío Pío XII”

Montini era perfectamente conocedor de las masacres de los Ustashis directamente a través del contacto en el Vaticano con Ante Pavelic, el líder asesino croata, cuando fue subsecretario de estado del papa Pío XII.

Conocedor fue también de todo lo que los nazis hicieron a los judíos en los campos de concentración, etc. etc., y conociendo...calló. Los periodistas de investigación Aarons y Loftus, autores de un magnífico libro que descubre al público innumerables secretos muy bien guardados del Vaticano, escriben en el mismo respecto a Ante Pavelic: “estaba viviendo dentro del Vaticano junto con otros criminales de guerra buscados” (“Unholy Trinity...” N.Y. 1991, comentario debajo de la foto nº 12).

En esos días, Ante Pavelic, estaba disfrazado de sacerdote mientras estaba escondido en el Vaticano, y se hizo muy amigo del monseñor Giovanni Battista Montini, posteriormente hecho papa con el nombre de Pablo VI.

Este fue un papa que despertó escasas simpatías en general. Defensor del celibato tradicional, instaurado por aquel Gregorio VII y que tantos males trajo a tantos clérigos. Sin base científica alguna, se opuso a los anticonceptivos declarándolo así en su encíclica “Humanae vitae” que provocó el debilitamiento de la credibilidad en la autoridad magistral de Roma en un gran número de católico-romanos.

Siguiendo el plan jesuita, favoreció el ecumenismo. De tal modo lo hizo, que una vez, dirigiéndose a Sri Chinmoy, uno de los líderes hindúes más influyentes del mundo, le dijo: “La vida hindú y la vida cristiana irán juntas. Su mensaje y mi mensaje son el mismo” (A Woman Rides the Beast, Hunt, p. 431).

Pablo VI, fue el primero de los papas hasta hoy en llevar en la mano la cruz torcida. Es el crucifijo, pero constituyendo una cruz torcida en forma de arco, y un cristo clavado en ella retorcido y grotesco. Se sabe que ese es un símbolo satanista de burla a Cristo.
“Montini, ese anticristo, fue el primero que empezó a empuñar ese sacrílego y satanista crucifijo retorcido, la llamada “cruz torcida”

“Montini, ese anticristo, fue el primero que empezó a empuñar ese sacrílego y satanista crucifijo retorcido, la llamada “cruz torcida”

También favoreció la apertura hacia el Este, preparando el camino para así cumplir con el punto nº 5 del plan B jesuita: Levantar un papa “comunista”. A la muerte de Montini, mientras se preparaba el advenimiento de ese papa de detrás del telón de acero, se decidió elegir a un papa de transición de nuevo (¿sucesión apostólica?); este fue:

JUAN PABLO I (1978). Albino Luciano, cardenal de Venecia, fue el nuevo papa, y sólo duró ¡un mes! Fue asesinado, así como una mayoría de papas lo fueron a lo largo de la historia, porque la filosofía a seguir siempre fue: “El fin justifica los medios”. La versión facilitada sobre su muerte no convenció a nadie. La ausencia de una autopsia fue un dato muy significativo. Luciano no entendió que fue elegido simplemente papa de transición, y se propuso “escarbar” en algunos estercoleros, uno de ellos en las cuentas del Banco Vaticano. Le costó caro. Le siguió:

JUAN PABLO II (1978-2005). El primer papa no italiano desde 1522. Polaco, de la ciudad de Cracovia, Karol Wojtila nació el 18 de mayo de 1920. Hijo de un oficial del ejército, perdió a su madre a los nueve años de edad. Fue su maestra, Felicia Wladrowska quien se ocupó de él. Fue ordenado sacerdote en 1946. Como dato curioso y a tener en consideración diremos que antes de esa fecha sufrió una crisis vocacional a causa del teatro. ¡De hecho llegó a ser un notable actor! A pesar de su apariencia de persona abierta y modernista, Juan Pablo II fue defensor a ultranza de la autoridad papal.

Llevó el título “Totus Tuus” en sus labios y en toda su figura y mensaje hasta el mismo ataúd que acogió su cuerpo. Ese “Todos Tuyos” (Totus Tuus) iba dirigido a la virgen. De hecho probablemente ese ha sido el papa más idólatra mariano e idólatra en general que jamás ha habido. Gran adorador en concreto, y entre todas, de la virgen de Guadalupe de México, falsa María donde las haya, y clarísimo demonio de poder. La autora católica y mejicana Valentina Alazraki en su libro “Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe”, dice así:

“Si se quisiera ilustrar la devoción que el Santo padre tiene a la Virgen de Guadalupe, bastaría recordar que sobre el escritorio de su estudio privado, al que Juan Pablo II se sienta para escribir sus discursos, sus cartas pastorales o sus encíclicas, se encuentra no una imagen de la Virgen Negra de Chestokowa, patrona de Polonia -como sería de esperar-, sino la efigie de nuestra Guadalupana. Y es que desde los principios mismos de su pontificado, lo puso bajo su protección y cuidado”.
“El archi idólatra mariano, Karol Wojtyla, hablando a ese muñeco, su diosa”

“El archi idólatra mariano, Karol Wojtyla, hablando a ese muñeco, su diosa”
“Besando la “cruz torcida”. Ese fetiche satánico lo empezó a llevar Pablo VI, y lo llevan los jefes del Vaticano hasta la fecha. Esa señal la conocen muy bien los luciferinos”

“Besando la “cruz torcida”. Ese fetiche satánico lo empezó a llevar Pablo VI, y lo llevan los jefes del Vaticano hasta la fecha. Esa señal la conocen muy bien los luciferinos”

Bancarrota del Banco Ambrosiano

Durante su papado, justo al inicio de la década de los 90, algo muy turbio salió a la luz. El 29 de mayo de 1990, se inició el proceso por la bancarrota del Banco Ambrosiano. A lo largo de la investigación, las tramas financieras del Vaticano se conocieron. El banco quebró fraudulentamente en 1982, en la que fue la peor de las bancarrotas sufridas por un banco italiano.

Su presidente, Roberto Calvi, apareció ahorcado poco después, colgado de un puente de Londres. Su amigo y socio, Michele Sindona murió en la cárcel al beber una taza de café con cianuro en 1986. Alguien les asesinó.

La investigación sobre el banco, que fue muy dificultosa por cierto, destapó una telaraña en la que se encontraba la mafia, la masonería, financieros y políticos, hasta los servicios secretos italianos, y el Vaticano por encima de todo ello.

La responsabilidad en la quiebra del “Banco del papa”, en la cual el nombre del arzobispo Paul C. Marcinckus estaba a la cabeza, se estimó en 1.200 millones de dólares, de los que devolvió 250 en 1984.

El arzobispo, en su calidad de presidente del Instituto para las Obras de Caridad (IOR), concedió avales y recomendaciones a Calvi. El presidente del Ambrosiano realizaba operaciones con esos avales por medio de bancos fantasmas y daba al IOR altísimos rendimientos.

Marcinckus y los dos administradores del Banco Vaticano, Menini y De Strobel, fueron reclamados por la magistratura italiana para ser procesados, al considerar que el IOR había estado implicado en dicha quiebra. No obstante, no siguió el proceso adelante, ya que la Santa Sede intervino. Ese mismo año Marcinckus cayó en desgracia y fue relevado de su cargo, y tras declarar que “el Vaticano es un barrio de lavanderas”, se retiró como párroco a su Chicago natal. ¡Cuánta oscuridad encierran los muros vaticanos!

Juan Pablo II, ha sido de los más activos. Cumpliendo con el designio jesuita de derrocar el comunismo, que en su día ellos favorecieran para sus intereses, fielmente actuó en esa dirección. La portada de la revista Time del 24 de febrero de 1992, mostraba fotografías del ex presidente Ronald Reagan y del papa en cuestión con esta alarmante leyenda:

“SANTA ALIANZA: Cómo Reagan y el Papa conspiraron para ayudar al movimiento Solidaridad de Polonia y acelerar el fallecimiento del comunismo”.

El artículo principal contaba cómo Reagan había “creído fervientemente en los beneficios, así como en las aplicaciones prácticas de la relación de Washington con el Vaticano. Uno de sus primeros objetivos como presidente, dice Reagan, era reconocer al Vaticano como un Estado “y hacerlo aliado”. Y desde luego que se volvieron aliados.

Según el Dr. Alberto Rivera, en su declaración frente cámara, recogida por Jim Arrabito (1950-1990), los Jesuitas alcanzaron a Reagan mucho antes de ser presidente, cuando de joven era una estrella de la pantalla, y en concreto interpretó el papel de un jugador de fútbol americano en la película “Knute Rockne”; ese fue su primer contacto con la Orden Jesuita (Alberto Rivera and Others speak of Jesuit Infiltration; spirituallysmart.com)

Cayó el muro de Berlín, se terminó la Guerra Fría, y el comunismo soviético se derrumbó. Toda una historia de intriga entre la CIA y los agentes mucho más eficaces del Vaticano. De hecho, el ex Secretario de Estado Norteamericano Alexander Haig, reconoció que “la información del Vaticano era absolutamente mejor y más rápida que la nuestra en todo aspecto”.

El mismo Mikhail Gorbachev, ex presidente de la Unión Soviética, dijo que el papa actual continuaría desempeñando “un gran papel político en la actual transición que está ocurriendo en Europa –siguió diciendo el ex líder comunista- los sucesos en la Europa del Este, no habrían sido posibles sin la presencia de este papa (Juan Pablo II), sin el gran papel, incluyendo el político, que él sabía cómo jugar en la escena mundial”(“World”, 6 de marzo de 1992); (A Woman Rides the Beast, Hunt, pp. 232,233, 234).

¿Cuándo el Señor Jesucristo mandó a sus discípulos a que se involucraran en los asuntos de este mundo? El dijo: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así...” (Mateo 20: 25, 26).

Todas esas intrigas políticas, alianzas impías, y objetivos terrenales no son propios de la verdadera Esposa de Cristo, aunque sí son propios de la que así mismo se llama verdadera y única iglesia de Cristo: Roma. Por ello, el plan jesuita está en marcha a través del papa. La meta es acabar con todos sus oponentes, y establecer un Nuevo Orden Mundial donde su líder sea un hombre visible, reconocido por todos, en todos los estamentos, económico, social, religioso, político, militar. Inequívocamente, todo apunta al cumplimiento profético que encontramos en el libro de Apocalipsis capítulo trece. Es innegable que el que encarnará al Falso Profeta o segunda Bestia, será un para romano. Nótese que a pesar de que el catolicismo está cayendo por todas partes, la figura del papa romano, no sólo se mantiene, sino que se eleva ante los ojos de todos.

El catolicismo ordinario será destruido, pero el falso obispo romano será el jefe de la nueva iglesia mundial ecuménica, humanista, falsa y atroz.

Juan Pablo II ha sido el papa que más se ha movido en las esferas internacionales, evidentemente, preparando el camino del Falso Profeta (Ap. 13: 11). Ese llamado “testigo de esperanza” cumplió con su trabajo de anunciar al mundo la falsa esperanza; el surgimiento del Anticristo. Según un religioso destinado en el Vaticano, después de Juan Pablo II, “hay un fuerte deseo de un papado breve” (Diario El País, 28 Enero de 2001) ¿Será ese el caso del actual papa, Ratzinger, o quizás no será así? Sólo el tiempo lo dirá, y poco queda de este último.
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1. El último papa, hoy: Ratzinger

BENEDICTO XVI (1927-) De nombre común Joseph Alois Ratzinger, nacido Marktl am Inn en Baviera (Alemania), fue elegido como el 265º papa el 19 de abril de 2005 por los cardenales que votaron en el cónclave del 2005 tras el fallecimiento de Juan Pablo II. Ratzinger había sido nombrado cardenal por Pablo VI en 1977 y sirvió como asesor teológico durante el Concilio Vaticano II. En 1981 fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, (el sucesor del Santo Oficio o Santa Inquisición) por Juan Pablo II, quien lo nombró Decano del Colegio Cardenalicio y, como tal, cardenal-obispo de Ostia en 2002.
“Ratzinger de joven haciendo el saludo hitleriano. El perteneció a las juventudes de Hitler”

“Ratzinger de joven haciendo el saludo hitleriano. El perteneció a las juventudes de Hitler”
“Ratzinger con la cruz torcida”

“Ratzinger con la cruz torcida”
“Ratzinger queriendo agradar, hasta el punto de caer en el ridículo”

“Ratzinger queriendo agradar, hasta el punto de caer en el ridículo”

Es todavía demasiado pronto para saber a ciencia cierta que deparará ese papa al mundo, pero una cosa sí sabemos. El, al igual que su antecesor, está trabajando arduamente hacia “la construcción de un Nuevo Orden Mundial” (Julio César Pineda “PerfilinternacionaldeBenedictoXVI” -Globovisión. Com) y ya todos a estas alturas sabemos lo que en realidad significa ese manido “Nuevo Orden Mundial”; el Orden del Anticristo. En abril de 2005, Ratzinger fue incluido en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

Joseph Ratzinger, se convirtió en Abril del 2005 en el primer papa alemán después de casi mil años, y no hay que olvidar que Alemania es la cuna del nazismo, y que Adam Weishaupt quien fuera jesuita de alto rango, iniciara de puertas para afuera allí la orden de los Illuminati. Es sabido que esta organización – junto con muchas más y operando piramidalmente - desde sus inicios ha promovido el establecimiento de un gobierno de orden mundial, llamado Nuevo Orden Mundial, y que una vez establecido dicho orden mundial, entonces Lucifer presentaría a todos al gran mesías para todas las religiones.

Esta organización hoy en día es sumamente influyente en todos los poderes políticos del mundo, y tiene dominio total de la deuda externa del planeta tierra; en otras palabras las instituciones bancarias está subordinadas a ellos, así como los gobernantes políticos de las naciones. Esta organización se le conoce como la principal de la masonería, y su dios es Lucifer – es decir – el diablo (aunque no lo reconozcan así); son por tanto, luciferinos.

Ratzinger ha cambiado su discurso desde los tiempos en que era jefe de la Inquisición hasta ahora como papa. Actualmente, los esfuerzos de ese hombre hacia la causa ecuménica hubieran sido increíbles de creer, sólo unos pocos años atrás.

Benedicto XVI ha sido el primer papa en visitar la Cúpula de la Roca, uno de los lugares más sagrados del Islam. Benedicto XVI se convirtió en el primer papa que entrara en la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén. El papa fue recibido a la entrada de la mezquita por el Gran Mufti de Jerusalén, Mohammed Hussein. Como se usa por tradición en los lugares santos musulmanes, el papa se descalzó para entrar en el lugar de oración. Benedicto XVI pronunció después un discurso en la Explanada de las Mezquitas, ante altos responsables religiosos musulmanes.

Todo ello redunda en algo absolutamente novedoso en el catolicismo desde el Concilio Vaticano II, y obedece a la consecución del plan B jesuita, que se corresponde con lo que el libro de Apocalipsis nos muestra, acerca de la unión de las religiones en una gran iglesia mundial, y a la cabeza ese hombre de pecado que exaltará al cristo de Satanás (Ap. 13: 11ss).

¿Será Ratzinger el Falso Profeta? Todavía no lo sabemos. En cuanto a su vida natural le que da poco ya, así que no es probable que llegue a serlo. No obstante, me atrevo a pensar que el próximo falso obispo de Roma lo llegue a ser. El tiempo es extremadamente corto ya.

Sinceramente creo que todo este paseo por la vida de esos falsos hombres de Dios, ha servido y servirá para abrir mucho los ojos de muchos. Esa es mi constante oración al Señor.

Dios les bendiga.

© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España. 2009
www.centrorey.org
FIN

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